jueves, 11 de octubre de 2018

Cholitas dejan a un lado las polleras para trabajar de albañiles

Munidas de picotas y barretas, un grupo de obreras, que deben dejar a un costado de la calle sus polleras y k’epis (bulto que se carga en la espalda), se ponen el overol a fin de abrir el asfalto para el cambio de la red de agua potable y alcantarillado en la calle Antezana. A esa hora, cerca del mediodía, el sol está en lo más alto del cielo y sus rayos queman la piel con intensidad.

En un pequeño descanso de la pesada labor, GENTE pudo conocer un poco de la historia de estas cuatro mujeres. Todas ellas tienen algo en común, vienen de la zona sur de Cochabamba y son los pilares fundamentales para el sustento diario de sus familias.

“Todas son mujeres de pollera, muy trabajadoras”, comenta la residente de obra de la empresa constructora Herbas, Paola Rea, encargada de los trabajos en la zona. Explica que las obreras realizan el mismo trabajo que sus compañeros varones, a excepción del manejo de equipos pesados, como tractores y compactadoras, sin embargo, el trato es igual para todos.

Máxima Aica, de 45 años, vive en Villa Pagador y con el trabajo que realiza mantiene a sus cuatro hijos.

Waldina, de 50 años, a pesar de su edad, indica que “sí o sí hay que trabajar”.

Maritza, de 45 años, explica que el trabajo es pesado, pero solo así puede ayudar en el sustento de su hogar.

La más joven del grupo es Elsa, de 21 años, vive sola en Cochabamba y con el dinero que gana ayuda a su madre y a su hermano menor, quienes residen en Oruro. Después de una pequeña charla, el trabajo hormiga continua, sus sombreros blancos, con pequeñas flores, contrastan con el asfalto y la tierra, el sudor corre por sus rostros y sus trenzas vuelan en el viento con cada picotazo que dan para abrir las zanjas.

CRISIS ECONÓMICA

Para la investigadora del Centro de Planificación y Gestión Social (Ceplag), Carmen Ledo, la situación de las mujeres trabajadoras que están incursionando en ámbitos laborales tradicionalmente masculinos no es reciente y responde a una crisis económica en la que todos los miembros de la sociedad buscan como subsistir ante la falta de empleos.

“La falta de empleo hace que la fuerza de trabajo se inserte donde pueda"

Carmen Ledo
Investigadora Ceplag

Gente


domingo, 30 de septiembre de 2018

Claudia Mamani, la maga de las retroexcavadoras

“Es fácil. Una vez que aprendes es fácil. La máquina se puede manejar”, dijo Claudia Mamani, una joven de pollera de 22 años encargada de conducir una de las dos nuevas retroexcavadoras que el alcalde Luis Revilla entregó ayer a la Entidad Descentralizada Municipal de Maquinaria y Equipo (EDME).

Años atrás Claudia se desempeñaba como trabajadora del hogar, pero luego se compró un taxi y aprendió a manejar. Posteriormente, ingresó a trabajar a una empresa privada, donde comenzó a operar maquinaria pesada, principalmente, la retroexcavadora.

“¿Quién le enseñó a conducir?”, le preguntó un periodista en el acto de entrega de la maquinaria. “Yo solita. (Y luego) sin saber he entrado a una empresa privada”, respondió Claudia, vestida con overol, casco y otros implementos de seguridad necesarios para realizar su tarea.

Nació en la provincia Aroma del departamento de La Paz. Vive con sus dos hijos, su abuela y su hermano y su meta es aprender a operar todos los equipos pesados. “Yo quisiera aprender, ser múltiple”.

Confía en sus capacidades y en el desempeño laboral de las mujeres. “Todos pueden (operar maquinaria pesada). Las damas mucho mejor que los varones”, dijo.

Ayer, Revilla entregó cuatro equipos pesados a la Entidad Descentralizada Municipal de Maquinaria y Equipo. Los aparatos serán usados en trabajos de prevención y atención de emergencias. Se invirtió más de cinco millones de bolivianos en la compra.

Página Siete


miércoles, 29 de agosto de 2018

Según Remedios Loza el poder emborracha a los jóvenes líderes

La chola paceña es la personificación más cabal de la amalgama indomestiza, que desde la colonia ha mantenido algunos indestructibles componentes de identidad, fortaleza y actitud ante las adversidades. Así la mujer indígena, la mestiza y la chola hicieron frente a los prejuicios para ganarse un lugar. Un ejemplo de aquello es Remedios Loza, quien en una entrevista con la revista Oxígeno, cuenta cómo la mujer de pollera fue abriéndose paso ante una sociedad discriminadora hasta llegar a la política.

Asegura que el momento más duro en su vida fue la muerte del compadre Carlos Palenque Avilés, y cuestiona que muchos políticos no son consecuentes con las luchas y con las conquistas sociales porque el poder los emborracha. Recuerda que el poder es del pueblo y solo éste nos puede llevar a lo que tanto necesitamos como país.

¿Qué significa ser mujer de pollera?

Para la mujer de pollera no había espacio. A mis 16 años pensaba que tenía que romper con esos esquemas de discriminación y me preguntaba ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo?, si no tenía ni el derecho”.

Nunca pensé lograrlo, sin embargo todo fue posible gracias a un grupo musical, Los Caminantes del cual era fan. Ellos llegaron a radio Illimani en el horario de “Sabor a Tierra” y yo fui para conocerlos, esperaba en la puerta muy nerviosa y me quería ir, de pronto escucho la voz de jóvenes jugueteando por las gradas. El compadre Palenque me dice ¿qué hace esta cholita linda aquí? He venido a regalarles unos presentes les dije y me pidieron entrar a la radio con ellos. Ese día cambió mi vida y desde ese día nunca más dejé la comunicación. Después me preguntaron si quería ser parte del equipo de radio y yo acepté. Ese era el primer paso que daba para la gran revolución a través de los medios de comunicación. No con una comunicación que estaba muy elitizada, sino con una comunicación para el pueblo.

Cuando se difundió la noticia de que una chola estaría en la radio, todos los sectores populares comenzaron a sintonizar dicha emisora, para oír qué, y como hablaba “la cholita”. Con el tiempo ya no fue solo una, sino tras mío había más mujeres de pollera, obreros, mucha gente. Estábamos empezando a tener más contacto con la gente que se quejaba del maltrato de las autoridades, venían los sindicatos de los choferes, de los mercados, las trabajadoras del hogar, ya venía ese grupo que había estado marginado.

Ese ha sido el abrir caminos especialmente de la mujer de pollera que fue vapuleada, criticada. Si no hubiera pasado esto, creo que ya no hubiera existido la pollera, porque las mujeres de pollera en ese entonces no permitían que sus hijas lleven pollera, querían que lleven vestido para lograr su avance en la vida.

¿A qué tuvo que enfrentar?

Al poder económico del país, a una sociedad equivocada, a un gobierno que estaba pendiente de no abrirnos paso. Enfrentarse a ese poder era como pelearse con una roca. Los Caminantes se separaron, nos quedamos solo el compadre y yo para seguir batallando, (…) eso que teníamos en el corazón nos ha llevado a enfrentar al Gobierno, la sociedad hasta llegar donde hemos llegado, primero con un micrófono, luego con una pantalla de televisión.

¿Cómo fue el ingreso a la política?

No estábamos en afanes políticos, éramos un medio que ocupaba los primeros lugares en el rating, pero necesitábamos dinero para pagar a los trabajadores y empezamos a alquilar espacio a Cucho Vargas con su programa “Enfoques” que daba por las noches de lunes a viernes. El tema de moda era el Rey de la Cocaína que era Roberto Suarez y éste personaje llama al programa para decir al gobierno que él no era el cocainero sino el gobierno.

Ni cortos ni perezosos, al día siguiente nos cerraron el canal y la radio, al Compadre lo querían detener y estaba escondido; para defenderlo, todos los días había marchas, estábamos en huelga de hambre, solo un diputado del MNR era el único que nos apoyaba y pidió garantías para el Compadre, si lo acusaban de narcotráfico, pidió que se defienda en libertad, recién salió el Compadre a una gran concentración en la plaza San Francisco, donde nos proclamaron Compadre Palenque, presidente y Remedios, Diputada por la Paz.

Ese pueblo no nos ha dejado ni un día, así se fundó Condepa y participamos en las elecciones. En La Paz tierra de libertadores y tumba de tiranos, barrimos con todos los partidos políticos y por primera vez una mujer era diputada.

¿Cómo fue la primera vez que ingresó al Parlamento?

El primer día, el presidente del Parlamento me dijo respetuosamente, honorable Remedios Loza, le pedimos que se quite su sombrero y yo le respondo: con el mismo respeto que se merece, si usted quiere que me saque el sombrero, sáquese sus zapatos porque ésta es mi indumentaria. Así se rompieron muchos esquemas, hoy podemos ver a muchas mujeres de polleras en las universidades, en las instancias públicas, alcaldías, parlamento, concejalías, para mí eso es un gran triunfo

Luego viene lo peor, en 1997 cuando estábamos en plena campaña electoral, se va el Compadre, se va el candidato a la Presidencia. Ese día se cayó el mundo delante de mí. Ha sido un momento muy difícil y así tuve que ser candidata a la Presidencia, peleábamos la punta y por diez puntos ganó el MIR.

El Compadre tenía que haber sido presidente, la gente estaba caliente contra el gobierno, hemos sido el dique que ha evitado de repente una guerra civil. Nadie desconoce mi rol, mi labor, ese es el gran reconocimiento que en vida estoy recibiendo, el agradecimiento de la gente. El próximo año cumplo 70 años, y todavía soy la historia andante de un cambio trascendental para un sector tan importante en el país y especialmente para la mujer.

¿Cómo ve la situación actual?

Los seres humanos seamos lo que seamos, no somos consecuentes con las luchas y con las conquistas. Lo que pasa con el país y en el mundo es que no se puede cumplir con todas las aspiraciones, pero esos logros se podrían hacer con mucho esfuerzo, con mucho sacrificio y dedicación. Cuando en tu espíritu, en tu alma, en tu visión de mirar si eres presidente, un ministro, o una autoridad, tienes que cargarlo seriamente, (…) pero a veces el poder emborracha, ya no mira lo que antes miraba.

¿Quién es el poder en el mundo y en Bolivia?, el pueblo. Entonces el pueblo tiene que llevarnos nuevamente a lo que tanto necesitamos.

Como dice la Biblia, hemos tenido siete años de vacas gordas y puede llegar siete años de vacas flacas. Yo pienso que el poder está en el pueblo y el pueblo decide quién va a llevar sus luchas y conquistas. Estamos bien evidentemente, pero eso se acaba y me pregunto, ¿estamos listos para el tiempo de vacas flacas?

¿Se pierde la esencia de la mujer de pollera?

Yo hablo el castellano, he sido comunicadora, hablo el idioma que hablaban mis padres que es el aimara. Evidentemente yo veo cholitas que son transformers, las que no querían pollera, ahora quieren. Ya vienen las elecciones y todos los políticos van a agarrar a una chola y la pondrán a su lado y la chola va a ir sin saber su pasado, de dónde viene (…), por eso es importante que la cholita aprenda su idioma nativo.

Nosotros tenemos que luchar contra esa opresión y no lucharemos enfrentándonos a puñetes ni con fusiles, si no con reconocer quienes somos, cómo hemos llegado y por qué, eso nos falta. Por eso digo: el poder está en el pueblo y no lo echemos a perder.

Urgentebo

domingo, 5 de agosto de 2018

Cholita quiere conquistar el mundo con el café

Amalia Corina Tinta sabe lo que es perseguir y luchar por un sueño y, además, verlo hacerse realidad. En Bronze Coffeebar de La Paz logró ser la primera cholita barista y va por más: estudiar gastronomía y hablar inglés.

El mundo la conoció cuando un turista le tomó una foto en el HB Bronze Coffeebar, en pleno trabajo, y la publicó en sus redes sociales. La presentó como la barista más elegante que vio. No es para menos, la joven de 23 años luce una pollera negra impecable y elegante que resalta su figura delicada.

Su nombre es Amalia Corina Tinta y está en plena formación para convertirse en una barista, experta en la extracción, y preparación del café, pero ya llama la atención: primero por su elegante estampa, y luego porque es la primera cholita en aprender esta profesión, que es una de las más modernas y novedosas que miles de jóvenes abrazan en Bolivia.

Amalia quería ser chef repostera, pero se enamoró del café.

Todo comenzó cuando llegó al HB Bronze Coffeebar, instalado en la casona Frías, el palacete del siglo XIX que Hierro Brother’s refacciona en su objetivo de devolverle a la ciudad de La Paz la gloria que tuvo una vez, cuando fue una de las capitales más hermosas de Latinoamérica. “Una señora me comentó que conocía a una muchacha con mucho carácter que quería trabajar, le pedí que la trajera”, cuenta Boris Alarcón, represente de Hierro Brother’s.

Amalia, la barista, sólo recuerda el nerviosismo que se apoderó de ella cuando entró al HB Bronze Coffeebar y sintió el olor a café. Estaba asombrada con todo lo que veía en el lugar, pero sus ojos se posaron en el tinto, que era preparado de una forma y con unos instrumentos que nunca había visto.

“Estaba muy nerviosa, más que ahora, y cuando entré vi cómo manejaban el café, como lo preparaban, me llamó tanto la atención, me pareció tan interesante”, recuerda la joven.

Confiesa que debido al estado de nervios en el que se encontraba, no recuerda muy bien lo que le preguntaron y lo que ella respondió en esa que fue su entrevista de trabajo, sólo que la contrataron en ese momento y que inmediatamente salió con Boris Alarcón a comprar su uniforme: una hermosa pollera negra. Su sueño comenzaba a hacerse realidad.

Amalia nació en Kellahuyo, un pueblito que está cinco horas de La Paz, “pasando por Achacachi y Escoma”. Cuenta que salió de Kellahuyo después de graduarse como bachiller , rumbo a La Paz, persiguiendo su sueño de ser chef repostera. “En Kellahuyo sólo se cultiva papa y cebada, pero poco, sólo para el consumo de cada familia”, dice.

Sabía de la repostería lo que le contaban los profesores de su colegio, Sallacucho, atendiendo su gran curiosidad, despertada por los libros que leía, sobre todo los cuentos, que la subyugan.

“Me decían que la repostería era una carrera muy cara, igual que medicina, pero yo quería estudiar para ser chef repostera”, afirma.

Ya con un buen tiempo en La Paz hizo su primer intento para estudiar repostería, invirtiendo sus esperanzas y todo el dinero que había ganado, trabajando en cultivos de coca en los Yungas y en un taller de textiles, donde tejía sin parar porque no tenía a dónde ir cuando le tocaba descansar. Amalia salió sola de su pueblo.

Pero por más esfuerzos que realizaba, no lograba alcanzar su sueño, así que decidió cambiar de rumbo y postergar su anhelo. No se imaginó que ese pasó atrás la acercaría a HB Bronze Coffeebar, donde encontró lo que le devolvería la fuerza y la ilusión para alcanzar su sueño: el café.

La barista instructora Gabriela Ángulo recuerda que la primera vez que vio a Amalia le llamó la atención la desmedida timidez de la joven. Pero esa impresión fue cambiando cuando comenzó a capacitarla y se encontró con una muchacha excesivamente curiosa, clave -dice Gabriela- para ser un barista. “No se queda con la duda de nada, siempre pregunta y eso es un estímulo porque nos lleva a seguir investigando. Para ser barista se tiene que estar en una investigación constante”, afirma.

La barista añade que para abrazar esa profesión se tiene que tener un gran amor por el café. Y Amalia ama el café, lo demuestra una y otra vez, como esa vez que escribió su historia a mano, como una carta de amor. “Amalia no tiene computadora en su casa y una vez escribió la historia del café a mano”, explica Gabriela Ángulo.

Es que la curiosidad y la timidez no son las únicas características que describen a Amalia Corina Tinta, sino también su perseverancia y capacidad de revertir las limitaciones y adversidades que aún enfrenta. Primero, vivir en una zona que se encuentra en la carretera a Laja, a más de dos horas de La Paz. Cada día se levanta a las 5:00 y debe embarcarse a las 5:50 si quiere llegar a su trabajo, a las 8:30. “Pero siempre llega antes”, destaca su jefe, Boris Alarcón.

La joven vive solo con sus hermanos menores. Sus padres, Marcela Tinta y Manuel Corina, que continúan en su pueblo, saben que alcanzó su sueño, pero aún no la vieron convertida en barista. “Vienen poco a La Paz porque dicen que aquí todo es plata y plata, y mi papá sólo pregunta de qué podría trabajar”, explica Amalia.

En tanto, ella hace planes para su futuro junto al café; ahora quiere estudiar gastronomía y aprender inglés.

Página Siete

martes, 31 de julio de 2018

Mujer de pollera de 65 años cautiva segunda temporada de Factor X

La aparición de María Condori, una carismática mujer de pollera de 65 años, en la segunda temporada del programa “Factor X”, generó una serie de repercusiones en las redes sociales e incluso entre algunas autoridades, como el ministro Eugenio Rojas.

La autoridad gubernamental consideró que la participación de María en el reality show, que se emite por Red Uno, es una muestra clara de la inclusión que se vive en el país.

“Esta es la Bolivia de Evo Morales Ayma, de nuestro proceso de cambio. Una Bolivia inclusiva, una Bolivia donde todos participamos sin discriminación, una Bolivia de todos”, remarcó Rojas en su cuenta de Facebook.

Luego el mensaje del ministro Rojas también fue compartido en la cuenta de Facebook del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

María Condori se presentó la noche del lunes en la nueva temporada de “Factor X Bolivia”, y con su humildad, sencillez y carisma se ganó el aprecio de los cuatro jurados del concurso que busca nuevos talentos del canto.

ANF