domingo, 10 de diciembre de 2017

Cholita UPEA deja huella en la sociedad boliviana

Paola Jhaqueline Escóbar, de 19 años de edad, es la Cholita de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) de esta última gestión, fue elegida el 30 de septiembre de 2016, entre 28 candidatas que concursaron por este título.

Paola, del segundo año de la carrera de Ciencias del Desarrollo de la UPEA, presenció la XIII Entrada Universitaria de esa casa de estudios superiores, el domingo, a lo largo de la avenida Juan Pablo II de la ciudad más alta de Bolivia, evento en el que participaron alrededor de 12.000 estudiantes durante más de 12 horas.

¿Qué te gusta hacer, qué te apasiona?

Vengo de una familia humilde, fui criada por una mamá soltera que luego se casó, tengo una hermanita pequeña y me gusta pasar tiempo con mi familia.

También me gusta salir con mis amigos a bailar, al igual que todas las personas de mi edad. Siempre con medida, aunque dentro de casa me gusta leer y escuchar música.

¿Cómo saliste elegida cholita Upea?

Fui elegida Cholita UPEA entre 28 candidatas a partir de algunos criterios como carisma, simpatía, sonrisa, un poco de pasarela y la originalidad de la cholita paceña.

También hubo una ronda de preguntas, a mí me tocó la fecha de la fundación de la universidad.

¿Cómo percibiste la XIII entrada el domingo?

Fue algo muy bonito porque vivimos una fiesta folklórica cultural, donde lo que más resaltó es la alegría de todos los compañeros y además la investigación que se hace de todas las raíces culturales de nuestras danzaws y nuestro país. No me gustaron los baches durante el trayecto, pues denotó un caos entre los bailarines.

¿Cuál de las danzas te gustó más?

Chutas de la Carrera de Historia fue muy bonito, ellos entraron muy contentos y desde ese inicio contagiaron su energía a los espectadores.

¿Qué opinas de tus compañeras soberanas?

Estuve compartiendo con ellas, son muy bonitas y amables. La simpatía es lo que se impuso en la elección, por lo que estoy muy feliz de compartir esta gestión con ellas.

¿Tienes algún plan de gestión para la U?

En algunos lugares se escucha que la UPEA tiene una mala fama, pero eso no es cierto, estamos siendo formados por los mejores profesionales, y junto con las soberanas elegidas quisiéramos hacer algunos cambios para mejorar esos conceptos.

Generalmente no hay muchas oportunidades en otras universidades para las mujeres de pollera y cholitas, creo que es una buena iniciativa.

¿Cómo te gustan los chicos?

Sencillos, humildes, que sean respetuosos y cariñosos, la verdad se trata de algo natural.
Me gustan los chicos altos, que no sea muy delgado, que sea alguien normal, la cuestión son los sentimientos (entre risas).

Cambio


martes, 24 de octubre de 2017

Cholitas perpetuaron cultura fotográfica

En Brasil, durante la década de los 60, la mayor diversión de Gilmar Maccagnan, cuando tenía siete años, era revelar fotos en blanco y negro junto a su padre. “Recuerdo que en la recámara oscura solo se permitía una luz roja, muy tenue, para evitar que las luces blancas perjudiquen la calidad de las fotos, algo que tornaba el lugar en un mundo mágico”, dice el fotógrafo que hoy tiene 35 años de experiencia.

Maccagnan, como su abuelo y sus padres, perpetuaron su cultura fotográfica. Fue un proceso “por osmosis”, dice. “Yo no nací. Yo fui revelado”, bromea y comparte que por ello su sangre es tipo B “negativos”.

Premios en concursos de fotografía lo impulsaron a hacer de las cámaras su herramienta profesional y convertir los rostros en su especialidad.

Él halló en los retratos de familia un sentido a su trabajo, pero con una gran diferencia ya que utiliza la fototela, una antigua técnica europea, que consiste en laminar un póster fotográfico tradicional, adherir y prensar la película fotográfica sobre una tela previamente tratada, sea de lino o de algodón. Esta práctica proporciona a la imagen el efecto de una pintura hiperrealista. “Ese elemento pictórico clásico combina perfectamente con mi estilo contemporáneo y su vocación para estar expuesto en las paredes”.

Su trayectoria cuenta con 80.000 fototelas expuestas en 30.000 hogares de 21 países, nacidas en sesiones familiares.

“Mi dirección artística controla ángulos, luces y formas geométricas, así como otros factores. Cada pose tiene los mismos cuidados de un escultor, siguiendo mis conceptos de estética, buscando expresiones faciales que revelen lo mejor de los modelos”.

Así, sobre telas, las imágenes familiares se convierten en un recuerdo de generación a generación.

La Razón


sábado, 21 de octubre de 2017

Cholitas acuáticas

Wara Vargas Lara las vio en un sueño: estaban dentro del agua, mágicas, flotando. Musas cholas, musas con polleras. Cuando despertó, sintió la necesidad de hacer que esta visión sea realidad a través de su lente. Era 2013 y la fotógrafa contactó a la diseñadora y directora de la agencia de modelos cholas Rosario Aguilar. Después del equipamiento necesario y el trabajo de producción, al fin este 2017 el sueño se hizo realidad.

Sueña es el nombre de esta serie de 16 fotografías en que se combina moda para mujeres de pollera, arte y fotografía subacuática. “Cuando vi estas imágenes en mis sueños supe que debían hacerse realidad. Primero investigué la parte técnica y logré encontrar una cámara para fotografía subacuática adecuada. Busqué a Rosario Aguilar para que podamos trabajar con sus modelos: era necesario que pudiesen posar bajo el agua.

Después me lancé a buscar un espacio con las características adecuadas y encontré la piscina sauna Ananay en El Alto, donde su propietario, el señor Natalio Choque, muy gentilmente nos brindó toda su colaboración”, agradece Vargas, fotógrafa paceña que actualmente trabaja en La Razón.
Las sesiones se prolongaron durante tres meses, haciendo tomas los fines de semana —de 9.00 a 11.00— con dos o tres de las modelos preparadas para la sesión, con trajes cuidadosamente seleccionados por su contraste, textura y color.

“Las chicas no necesariamente sabían nadar, pero han hecho los movimientos necesarios y se han movido en el agua de tal forma que Wara ha podido captar sus mejores poses”, explica Rosario Aguilar, que acompañó el proceso no solo con las modelos, sino con los atuendos que se exhibirán en la apertura de la muestra el 19 de octubre en el ingreso de la Estación Central de la Línea Roja de Mi Teleférico.

“Ellas son musas. Así las vi cuando las soñé. Si bien hubiese sido lindo que sea cualquier cholita, era necesario que sean modelos porque no es fácil estar bajo el agua. No es sencillo sonreír, abrir los ojos... Así logramos naturalidad y también imágenes más artísticas”, apunta Vargas.
La primera duda que asaltó a la premiada fotógrafa fue si el peso de la ropa haría hundir a la modelo. Pero los atuendos de chola reaccionaron en el agua de distintas formas: las mantas flotaban, la joyería brillaba y las polleras se abrían.

Cada modelo puso el corazón en las tomas. La complejidad era alta: como chola y fotógrafa estaban sumergidas, debían planificar cada ingreso en el agua, aguantar la respiración y afinar dentro los detalles. “Este es un sueño de Wara y también mío —agrega Aguilar—, toda mujer tiene un sueño que plasmar en su diario vivir”. Por eso bautizaron Sueña a la muestra, dice Vargas. “Este trabajo se lo dedico a todas las personas que luchan por cumplir sus sueños: se hacen realidad”.

Fotógrafa. Wara Vargas Lara nació en La Paz, estudió Comunicación Social y Producción Audiovisual. Ganó varios premios y fondos concursables en Bolivia. Su obra se ha expuesto en Argentina, Brasil, Uruguay, España, Alemania y EEUU. Trabaja actualmente en La Razón.

La Razón

martes, 10 de octubre de 2017

Cholita desde la modernidad

Producida con filtros artisticos. Photoshop en pleno con una señora de pollera.


Foto: Janich



domingo, 8 de octubre de 2017

Lencería moderna para la mujer aymara

Corsés con encajes y centros con transparencias de colores vivos son algunos de los detalles que contiene la primera colección de lencería para ‘cholitas’, creada por la diseñadora Rosmery Botello, en coordinación con el diseñador Ila Galán, su sobrino.

La finalidad de la creación es evocar la sensualidad e la mujer de pollera con los detalles que caracteizan su vestimenta. Macramé, telas perladas y bordados a mano están presentes en cada una de las prendas íntimas bajo el sello La Orquídea.

Los modelos son realmente muy atractivos. Un reportaje sobre estas creaciones se publicó recientemente en la Revista Mía.

Finalmente se pensó en las bellas mujeres de pollera que también tienen mucho para mostrar.

Actualmente, muchos de los diseñadores están volcando la mirada hacia aquellas mujeres que vistes con mucho orgullo la pollera que símbolo de lucha y fortaleza de la mujer valluna y andina.

Por ejemplo, en 2016 la elegancia y colorido de la ‘cholita paceña’ llegó a las pasarelas de la Semana de la Moda de Nueva York de la mano de Eliana Paco, distinguida diseñadora especializada en la moda para cholitas.

Gente