sábado, 19 de noviembre de 2016

Cholitas paceñas en la cima de la moda

Eliana Paco es diseñadora de modas. En su negocio, ubicado en la zona norte de La Paz, entran y salen decenas de clientas diariamente. Con casi 10 años de experiencia, sus diseños están considerados entre los más exclusivos. Gloria Mamani es modelo, aunque recién el año pasado empezó a participar de desfiles y eventos similares. Es muy requerida y sus fotografías ya aparecieron en varias revistas. ¿Y qué es lo que une a estas dos mujeres? Ambas son cholas: mujeres aymaras bolivianas que visten polleras, mantas y sombreros típicos del país.

Bolivia es el país con mayor porcentaje de población indígena de América Latina (62% según el PNUD, 2006). De esta población nativa, se calcula que los aymaras son el 39,8% y la mitad son mujeres; son cholas.

Hasta hace pocos años, estas mujeres eran discriminadas en Bolivia. El estereotipo de las cholas que se difundió era el de mujeres pobres, con ropa sencilla, que vivían en el campo y tenían varios hijos a su cuidado.

“Antes las mamás les decían a sus hijas que no se vistieran de pollera, porque las iban a botar, a hacer a un lado”, recuerda Carmen Quispe, amiga de Gloria y guía de una fraternidad de morenada, grupo de aproximadamente 50 bailarines vestidos con trajes de “morenos”, que representan a los esclavos traídos a Bolivia.

Sin embargo, la llegada al poder del presidente Evo Morales cambió varios aspectos sociales y políticos en el país. Uno de ellos fue la aceptación e inclusión gradual de las cholas en espacios que antes les eran negados.

Algunos datos…

· Los aymaras o aimaras son un pueblo originario de América del Sur que habita la meseta andina del lago Titicaca, repartiéndose su población total de 2,1 millones entre el occidente de Bolivia, el sur del Perú, el norte de Chile y Argentina.

· El investigador Gonzalo Íñiguez explicó que el atuendo de la chola se remonta al siglo XVIII. “La Corona, a manera de castigo, prohibió a los indígenas el uso de su vestimenta originaria” que pudiera traer memoria a tiempos incaicos. “Desde ese momento la mujer indígena y mestiza usó pollera, blusa, manta y sombrero”.

· Según el historiador Antonio Paredes Candia, la palabra chola procede del español “chulo”, palabra que identifica al hombre que colabora con el torero. La mujer del chulo, la chula, “…vestía saya larga, plisada, una blusa adornada de encajes y sobre los hombros un mantón de espumilla (…), el llamado mantón de Manila. La chula es muy donairosa en su porte y atrevida en sus actitudes y palabras”.

· Un traje completo de chola cuesta alrededor de 10.000 dólares. Los zapatos varían entre US$ 15 y 170. La manta, pollera, enaguas y blusa fluctúan entre US$ 100 y 290. En cuanto al sombrero, cuesta entre US$ 15 y 710. Las joyas; aretes, anillos, manillas, tienen un precio de entre US$ 40 y 8.000, dependiendo del material.

VM

martes, 1 de noviembre de 2016

Eliana Paco devela su vida

Eliana Paco Paredes (34) creció entre polleras. Todas las mujeres mayores de su familia lucen con orgullo la vestimenta de la típica chola paceña. Su mamá, Cecilia Paredes, nunca quiso que las usara porque hasta hace poco las mujeres que se vestían así eran objeto de burlas y de discriminación, aunque ella se siente muy cómoda con este tipo de atuendo.

Su gusto por las polleras la llevó, hace 11 años, a dejar su trabajo como secretaria ejecutiva en la Sociedad de Abogados, y a dedicarse por completo al diseño y confección de ropa elegante para la típica mujer paceña.

“Mi mamá es chola, al igual que mis abuelas, tías, suegra y cuñadas. Todas ellas visten de pollera y yo también me siento muy cómoda con esta vestimenta. Me encanta. Ya está decidido, en unos meses más terminaré siendo chola. Siempre quise usar polleras, pero mi madre no me lo permitía porque la gente nos trataba mal. Ahora esto ha cambiado y hay un poco más de respeto y menos discriminación, aunque no ha desaparecido del todo”, afirma.

Su pasión por la costura y el diseño del vestuario de las cholas lo heredó de su madre que con su trabajo de confeccionista ayudó a su esposo, Alejandro Paco, con la crianza de sus seis hijos: Marleni (38), Eliana (34) Esmeralda (+), Juan (26), Mariana (25) y Álvaro (22).

De todos, Eliana fue la única que se dedicó a este rubro. Desde niña ayudaba a su madre porque le llamaba la atención la costura, pero su madre siempre la impulsaba a estudiar una carrera universitaria para buscar un mejor futuro.

Paralelamente y mientras cursaba el bachillerato y seguía con la costura, se formó como secretaria ejecutiva. Luego de graduarse ingresó a la universidad a Derecho, pero como su pasión por el diseño era más fuerte, luego de tres años decidió congelar sus materias y abocarse por completo a lo que siempre le gustó y con el que se ha hecho conocer no solo en Bolivia, sino también en Perú, Chile, Argentina, Canadá, España y Francia.

Ahora ese apasionamiento, al que denomina Warmi (mujer en aimara), es el que le permite alzar vuelo para participar, en septiembre próximo, en el Fashion Week de Nueva York, donde presentará sus magníficas creaciones, aquellas que llamaron la atención y dejaron maravillada a la reconocida diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada, en el Fashion Week que se realizó en Cochabamba, en abril pasado.

La invitación para la semana de la moda en Nueva York, no solo es una gran oportunidad de mostrar sus creaciones en la gran manzana, sino que se ha convertido en un desafío enorme porque Eliana debe hacer una fuerte inversión, puesto que tiene que llevar por lo menos a dos personas para que la colaboren durante su presentación, tomando en cuenta que no es solo poner una prenda. Para que las polleras se luzcan en su máximo esplendor, las modelos deben colocarse entre cinco y siete centros debajo.

“Estoy buscando apoyo y auspicio porque es fuerte la inversión que debo realizar. Hay que pagar pasajes, transporte y estadía para mí y para el equipo que irá a colaborarme, ya que sola no puedo con la colección que voy a presentar”, comenta.

Su excelente trabajo llegó a manos de la reina Sofía. Ella diseñó y confeccionó una manta que llevaba un bordado con hojas de coca y se la entregó como recuerdo del país cuando su majestad visitó Bolivia, en el año 2012. Además, asegura Eliana, muchas mujeres de embajadores y esposas de diplomáticos han lucido su vestimenta de chola en los desfiles que organiza la Alcaldía para el aniversario de La Paz.

La empresaria

La tienda Esmeralda, situada en el populoso barrio paceño El Tejar, sobre la avenida Kollasuyo # 1.479, está llena de escaparates que acogen a coloridas polleras, blusas y mantas confeccionadas en telas de seda, combinadas con hermosos bordados artesanales y llenas de brillos y de piedras, además de sombreros, zapatillas y hasta joyas.

Simona Quispe (23), una joven cholita, atiende a la clientela con mucha amabilidad y una tímida sonrisa. Es la mano derecha de Eliana desde hace nueve años. Además de atender su negocio, vive en su casa y ayuda también en los quehaceres. “No sé qué sería de mi vida sin la colaboración de Simona. No es una empleada, sino es una hija más para mí y la hermana mayor para mis hijos, Jorge Alonso (15) y Alisson Daniela (13)”, dice la joven diseñadora.

Eli, como la llaman de cariño, es una mujer muy trabajadora y activa y se entrega alma, vida y corazón a todo lo que planifica. Hasta hace dos años tenía cuatro tiendas, pero por motivos de salud (sufre de problemas en la columna) tuvo que cerrarlas y quedarse solo con la que se inició en el negocio, en el barrio El Tejar.

Siempre exigente

Ahora divide su tiempo entre la tienda, a la que por lo menos visita tres veces a la semana para ver que todo funcione como lo ha dispuesto y para atender a clientes especiales, y el taller artesanal, situado en Viacha, donde familias enteras trabajan en la confección y bordados manuales de las polleras y las mantas.

Su prima y principal colaboradora, Ana Paredes, con la que trabaja hace ocho años dice que Eliana no es una jefa, porque les da a todos un trato igualitario. “Todos somos parte de su familia. Es un ser excepcional con el que se puede contar en todo momento. Hay épocas en que el trabajo es estresante, pero nos colaboramos todas y salimos adelante”, señala.

Dos días a la semana, Eliana se olvida de su problema de columna y durante dos horas recorre la carretera hacia la localidad de Viacha para supervisar el trabajo de los artesanos a fin de que todo quede impecable y sea de calidad, ya que con eso es muy exigente.

“Me gusta que se haga todo como digo y a la hora que digo, porque desde niña aprendí que no podemos fallarle a la gente. Mi madre me enseñó que la puntualidad es importante y da confianza a los clientes. Conmigo no se cumple eso de que las costureras son fallutas y nunca cumplen”, remarca.

En el taller trabajan cinco familias de artesanos que han formado pequeñas empresas con las que se sustentan. Si bien era más cómodo para Eliana que los artesanos vayan hasta la ciudad de La Paz, donde antes tenía el taller, eso aumentaba notablemente el costo. “Sale más barato que vaya una persona a Viacha a que viajen cinco a La Paz, por eso me sacrifico”, expresa.

Además de ser una exitosa emprendedora del diseño y de la confección, Eliana ha creado una revista que se llama Warmi, en la que presenta no solo sus mejores creaciones y las nuevas tendencias de la ropa típica de las mujeres paceñas sino que también muestra las actividades y los desfiles que se organizan de las mujeres vestidas de cholas.

El trabajo no lo es todo en su vida. Eliana se da tiempo para compartir en familia y bailar en la Sociedad Cultural de Morenos Novenantes a Colquepata. Hace nueve años que pertenece a esa fraternidad con la que ha participado en varias entradas folclóricas de los diferentes departamentos y, alguna vez, en la Fiesta del Gran Poder.

La belleza viene de adentro

Siempre luce impecable. Su maquillaje es muy natural, solo con el toque de unas pestañas postizas que le ponen el marco a sus negros ojos de forma almendrada. Las uñas las lleva siempre bien pintadas y el pelo agarrado o peinado generalmente con simbas.

Las joyas son su debilidad. A veces lleva las de oro, y otras, las de plata, dependiendo de la ocasión y de su atuendo. Para el día a día viste con ropa casual, pero cuando tiene entrevistas o alguna presentación especial y desfiles de moda, siempre está con pollera, manta, sombrero y zapatillas, además de aros grandes, collares largos y varios anillos de oro.

“La mujer en todo momento debe lucir bien, desde que se levanta hasta que se acuesta. Nosotros no solo vestimos a nuestras clientas para que estén bonitas, sino que las asesoramos sobre la actitud que deben tener. Si se sienten bonitas, así las van a ver y las van a tratar. Uno transmite lo que siente, porque la belleza viene desde adentro”, resalta Eliana.

Por su problema de columna debe cuidar su peso, aunque reconoce que le falta un poco para estar como quisiera. Afirma que le cuesta hacer dieta porque le gusta darse gusto en las comidas, en especial cuando tiene en su mesa un buen plato de chuleta de res con ensalada y papas fritas.

Rara vez salen a comer porque disfruta más de la comida hecha en casa. Es muy buena cocinera y, según su esposo e hijos, hace maravillas en la cocina. Para mejorar su arte culinario se da tiempo para estudiar gastronomía. Si no se hubiese dedicado al diseño y confección de ropa, sería una gran chef y tendría su restaurante. Es su otra gran pasión.

El Deber

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Fashion Week de Nueva York disfrutará la moda de Eliana Paco

La Paz, 14 de septiembre.- La diseñadora Eliana Paco presentó la colección “Pachamama” con 12 diseños que muestra la vestimenta de la chola paceña en la pasarela de la semana de la moda en Nueva York, Estados Unidos.

Las polleras de colores, los sombreros, las mantas tejidas de diversos pigmentos asombró al público que aplaudía a cada una de las modelos que lucía uno de los diseños de Paco.

“Que se pueda ver el trabajo que hemos realizado realmente me llena de orgullo y alegría”, manifestó la diseñadora después de presentar la colección en el Museo de la ciudad de Nueva York.

El primer diseño modelado tenía trenzas, una pollera color crema, una blusa con transparencias blancas, junto a las joyas tradicionales de las mujeres de pollera, el sombrero del mismo color y una manta roja.

Bordados, aguayos, brillos y mucho colorido mostró Paco en su colección. Un diseño de novia, que cerró el desfile, llamó la atención de los presentes: velo largo, blusa con tela de aguayo y pollera blanca.

Paco salió con una manta dorada que hacía juego con la blusa. Recibió el aplauso de los presentes.

Adriana Barriga, representante de la agencia municipal de desarrollo turístico La Paz Maravillosa que estuvo presente en la pasarela de Nueva York, contó que la bienvenida de los diseñadores a Paco fue espectacular y que diseñadoras como la española Ágatha Ruiz de la Prada estuvo muy interesada en la colección mostrada por la boliviana. Paco también fue punto de atención de cadenas internacionales como Telemundo y HBO.

“No hay antecedentes que una paceña y una mujer de pollera haya estado en una pasarela como esta”, sostuvo la diseñadora.

ANF


viernes, 19 de agosto de 2016

Una chola sin tapujos: Yola Mamani

Se rebeló el momento que decidió escapar de la casa de su tía a los 11 años, cuando se impuso a sus empleadores para seguir usando pollera, asistir al colegio y a la universidad. La palabra "no” ha sido su combustible para ser aquella mujer aymara migrante que no se resigna a ser lo que la sociedad determinó para ella. Yola Mamani Mamani es aguerrida, de sonrisa constante, productora y conductora de radio.

El programa Trabajadora del Hogar con orgullo y dignidad, producido y conducido por ella y varias de sus compañeras, se difunde todos los días por Radio Deseo y este 21 de julio cumple seis años. Yola, además, pertenece a la cooperativa Sin patrón Ni patrona -que ofrece limpieza de casas y servicios- y estudia la Carrera de Sociología en la UMSA.

"Creo que desde chiquita era muy peleadora, siento que tenía muchas agallas, tal vez más de las que tengo ahora (...). Hoy, con mis compañeras en la radio, tenemos una responsabilidad muy grande de luchar por nuestros derechos porque no veo grandes cambios sociales para las verdaderas mujeres de pollera”, detalla.

Aquel símbolo del 16 de julio

Para ella, la chola es mucho más que una presencia simbólica que toma notoriedad por el 16 de julio, más que vestimenta, joyas y un rostro maquillado que participa en un certamen, que le resulta casi idéntico a la elección de una miss.

"Al mostrarnos una candidata alta, flaca y bien maquillada, nos están vendiendo un modelo a seguir que no tiene los parámetros que compartimos (...). Yo he estado en una de esas elecciones y sé como es”.

Al participar de una elección, hace varios años, se dio cuenta de que era un ambiente muy hipócrita. Piensa que actualmente hay muchos eventos que dicen reivindicar a la chola paceña, pero no hay una apertura para conocer su pensamiento. Y que, si bien existen estas elecciones, los premios deberían ser becas para que las participantes estudien. Por otro lado, también sabe que hay muchas jóvenes que sólo se visten de pollera para figurar en estas actividades por conveniencia.

Del inicio y la lucha

Tiene un ágil sentido del humor que acompaña a su franqueza. Desde que llegó a La Paz -y por todo lo que le tocó vivir- siempre tuvo esa "chispa” de rebeldía para luchar por las niñas o mujeres que, como ella, se sentían atrapadas en un trabajo sin futuro y en el que no tenían derechos básicos como trabajadoras del hogar. Su personalidad le valió el apodo de Imilla bocona, calificativo dado por sus exempleadores que hoy acepta con una sonrisa orgullosa.

Nació en la comunidad Santa María Grande, a media hora de Warisata, en la provincia Omasuyos del departamento de La Paz, y tiene cinco hermanos. En su localidad viven alrededor de 30 familias, existe una pequeña escuela en la que se imparten los primeros cursos de primaria y no hay hospital.
A los nueve años, durante una vacación invernal, llegó a La Paz junto a una tía. Su papá, Pedro, la animó a viajar para que conozca la ciudad y aprenda español, pues hasta entonces solo hablaba aymara.

Su tía era trabajadora del hogar y tenía una hija de dos años. Al llegar a La Paz dispuso que Yola cuide a la pequeña y se mudó de domicilio, así perdió la posibilidad de que su padre la encuentre. No la trataba bien, le pagaba con comida y ropa, por eso decidió huir a los 11 años con una amiga -María Layme- que la entrenó en la casa donde brindaba sus servicios.

Después de tres meses, la ayudó a conseguir trabajo en una casa en la que estuvo por una década. La primera batalla que enfrentó fue a los 13 años, cuando decidió que quería seguir vistiendo pollera, algo que despertó los calificativos despectivos y racistas de sus empleadores, según recuerda, pero se mantuvo firme y lo logró. A los 16 años decidió volver a estudiar -había olvidado leer y escribir- lo que inició otra lucha porque sus empleadores tenían hijos y querían que los cuide todo el tiempo.

"Me decían que en ningún lugar me iban a tratar como ahí y que era parte de la familia. Cuando cumplí 17 años me pregunté qué parte de la familia era realmente, ya que era la primera en levantarme y la última en irme a dormir (...). Si no hubiera sido ‘bocona’ desde los nueve años, no me imagino dónde estaría ahora. Por ahí en el campo, con diez hijos y sin estudiar o quién sabe hubiera sido víctima de trata o tráfico”.

En 2007 decidió estudiar Trabajo Social y la echaron, luego de denunciar a sus exempleadores ante el Ministerio de Trabajo recibió un monto irrisorio como liquidación por una década de servicio. Estaba decepcionada y triste, abandonó todo y regresó a su comunidad. Luego de unos meses volvió a La Paz, pero ser universitaria y trabajadora del hogar era imposible. Se resignó a no estudiar.

Radio, sociología y ser "bocona”

En 2009, durante una reunión del Sindicato del Trabajadoras del Hogar de Sopocachi, se enteró que Mujeres Creando estaba organizando un taller de radio y decidió participar. A los seis meses se creó el programa Trabajadora del Hogar... y ella era la productora. "Me eligieron, he dicho qué les pasa. Yo sólo sé producir papa y chuño, qué cosa voy a producir”.

El objetivo del programa es difundir los derechos de las trabajadoras del hogar, pero también que sea un espacio de denuncia contra las formas de explotación laboral que sufre este sector. Entre las denuncias más recurrentes que reciben son las calumnias y despidos injustificados.

En 2011 decidió irse a la marcha del TIPNIS y enviar reportes diarios. Nunca había hecho entrevistas y ese tipo de trabajo en semejantes condiciones, aprendió mucho de Bolivia. Cuando llegó a La Paz, con la marcha, decidió regresar a la universidad.

Dentro de cinco años desea que el programa radial esté en televisión y ser socióloga. Pero sobre todo sabe que seguirá siendo una "chola bocona” que espera contagiar a otras para que se rebelen.


"Desde chiquita era muy peleadora, siento que tenía muchas agallas (...). Hoy, con mis compañeras en la radio, tenemos una responsabilidad muy grande de luchar por nuestros derechos”.

Yola Mamani. Productora y conductora de radio.

Página Siete

domingo, 24 de julio de 2016

Circulo Social de la Chola Paceña inicia actividades

La Paz, julio.- “Promociones Rosario” arrancó en Bolivia su actividad hace once años con la inauguración de la primera escuela de modelaje que a muchas damas de pollera las llevó a la pasarela. Su primer objetivo institucional fue conformar la “Directiva del Circulo Social de la Chola Paceña”, luego sería agrupar a mujeres emprendedoras de los distintos rubros comerciales que apoyan al progreso económico del país.

Rosario Aguilar Rodríguez, gerente de “Promociones Rosario”, anunció que desde este mes julio y conmemorando el aniversario paceño, se logró posesionar con la presencia de autoridades del Órgano Ejecutivo a la directiva del Circulo Social de la Chola Paceña, cuyo objetivo será de empoderar a la mujer de pollera no solo en el aspecto habitual cultural, sino intelectual, profesional, empresarial y comercial urbano de varios rubros.

“Esta directiva cumplirá los objetivos de unificarlas en un solo círculo social y visibilizar la participación profesional de la mujer de pollera en medios de comunicación, modelaje y aquellas que contribuyen con su emprendimiento al ámbito comercial importador, exportador y local en distintos rubros productivos”, dijo.

La directiva posesionada por la autoridad del Ministerio de Culturas, está conformada por comerciantes de telas, joyas, artesanías, gastronomía, panadería, confeccionistas de pollera y trabajadoras de la gastronomía, puntualizó Aguilar.

Asimismo resaltó que este Círculo es asesorado por aquellas representantes de polleras, que hace muchos años empezaron la tarea de representar a la chola paceña en el aspecto político, administrativo y social, como la exdiputada y comunicadora Remedios Loza en 1990.

“Queremos que Promociones Rosario visibilice a la mujer de pollera en todas aquellas actividades sociales, cívicas y políticas que se desarrollen en el ámbito nacional departamental y fuera de nuestras fronteras”, agregó la entrevistada.

El primer trabajo que se cumplió en estas fiestas julias, fue el reconocimiento a instituciones, personalidades, autoridades y organizaciones que han apoyado a mostrar la identidad y actividad de la mujer de pollera, puntualizó Aguilar que prevé la pronta aprobación de la personería jurídica del Círculo.

“Promociones Rosario” a la fecha viene trabajando en la formación y capacitación de mujeres, quienes podrán mostrar su actividad en los distintos eventos programados. A ello se sumará su intervención en los actos del 20 de octubre, cuando se conmemore la fundación de La Paz.

Visor Bolivia

//Redacción//