lunes, 24 de octubre de 2011

Cholitas Bolivianas: Ahora las mujeres de pollera brillan en escenarios públicos

Jhanet Mollinedo, co-conductora del programa Los Principales
Pero la discriminación persiste.

Comenzaron como secretarias en los 90; ahora ocupan cargos jerárquicos.

En el pasado, las mujeres de pollera sólo eran vistas en centros de abasto, pero ahora se las ve en oficinas públicas y privadas. Ellas llegaron a ser secretarias, periodistas, legisladoras, ministras y, ahora, una de ellas se convierte en autoridad del nuevo Órgano Judicial del país.

“Recuerdo que en el primer Gobierno de Goni (Gonzalo Sánchez de Lozada) y de Víctor Hugo Cárdenas se puso de moda tener secretarias de pollera en las instancias gubernamentales”, apunta la investigadora Alison Spedding.

La justificación que Spedding recuperó, entonces, era que las secretarias son “la primera persona que ven los visitantes. (Las autoridades) decían ‘estamos a favor de la diversidad’. Después todo sigue sin cambiar”.

Posteriormente, ellas fueron ocupando otros cargos jerárquicos. Remedios Loza, del ex partido político Conciencia de Patria (Condepa), fue la primera en llegar a la Cámara de Diputados vistiendo polleras y sombrero.

David Mendoza, sociólogo e investigador, explica: “Ahora con (el presidente) Evo Morales hay una revalorización de la condición de ser chola. Ya no son sólo las señoras del mercado o las empleadas domésticas; ahora las hay concejalas, ministras, abogadas y van ascendiendo”.

Al menos diez mujeres indígenas originaria campesinas ocuparon cargos jerárquicos en el Poder Ejecutivo desde la asunción de Evo Morales a la Presidencia.

Discriminación

“Pero en el fondo, sigue la discriminación”, observa Mendoza. “Porque llevan traje de chola también tratan de recuperar su identidad y que la gente les dé un lugar en la vida. Creo que no debe ser así; cualquier mujer, de vestido o de pollera, debe ser tratada por igual”, reflexiona.

Cristina Mamani, la mujer aymara que se hizo de un lugar en el Consejo de la Magistratura en las pasadas elecciones judiciales, afirma que desde hace muchos años lleva pollera, pero “de cholita nadie me reconoce”.

La abogada hace este comentario a propósito de las críticas que le hicieron sus rivales, en sentido de que habría usado este traje sólo para presentarse como candidata.

Jhanet Mollinedo, co-presentadora del programa “Los Principales”, de RTP, es otra mujer aymara que se acomodó a las circunstancias. Esta joven cuenta que en el colegio usó mandil porque “no existen uniformes con pollera”.

Incluso, “cuando estuve en el colegio Holanda era la guaripolera. Usaba minifalda y botas. Luego salí del colegio. Ahí siempre llevé el uniforme correspondiente, pasé educación física con el uniforme, como todos. Tampoco iré a piscinas con pollera”.

Cuando se hizo adulta, ya no cambió su indumentaria. Es más, está orgullosa de ella. “Es elegante y hay para toda ocasión”, cuenta Mollinedo. (LE)


Con pollera “se puede hacer todo”

Una chamarra de cuero, un par de botas y un sombrero de ala ancha caracterizan la indumentaria habitual de la socióloga Alison Spedding. Pero cada vez que deja la ciudad, deja en su armario esas prendas y toma sus polleras y sus mantas de chola paceña.

“Cuando estoy en el campo utilizo la pollera de forma permanente. También cuando viajé a Tarija la usé. Es una maravilla”, afirma la investigadora británica.

Spedding comenzó a vestir pollera en 1986. “Estuve en la comunidad de Hampaturi, me llevaron hasta arriba, a la Cumbre, donde los campesinos tenían sus llamas y alpacas. Entonces vestía una falda larga hecha de lana; pero como hacía tanto frío, me pusieron una pollera encima. Entonces dije ‘ya que está bien para la gente, yo me pongo pollera’”, recuerda.

Desde ese año, siempre que está en el campo utiliza esta vestimenta tradicional por su conveniencia. “Puedes dormir, levantarte, bañarte y hacer todo con la pollera”, afirma.

Algunas veces, incluso, la llevo puesta en la ciudad de La Paz. “A veces llegaba de los Yungas para cobrar mi sueldo. Venía directo de Villa Fátima (al monoblock central de la UMSA) con mi q’epi, mi bolsón. Una vez, un grupo de alumnos me dio encuentro. Subíamos las gradas y no me miraban. Al fin les pregunté si no me conocían. Ellos se sorprendieron (al verme)”.

Spedding viaja frecuentemente a los Yungas de La Paz. “Un fin de semana estoy en La Paz, el siguiente en los Yungas y siempre estoy viajando. Cada vez que estoy en el campo me pongo la pollera”.

Página Siete

1 comentario:

  1. lan verdad extraño nver esas cholitas con su caminar coqueto vivo en buenos aires hace 17 años y este fin de año los visitare lindas las cholitas de mi PAIS

    ResponderEliminar