martes, 22 de marzo de 2011

La chacarera de Bolivia


La tradición oral cuenta que la chacarera, tanto en canto como en baile tiene sus raíces en la Argentina. Bolivia, al ser país vecino, también asimiló y creó su estilo.
En la actualidad, la danza ha borrado fronteras, y es una de las preferidas.

Llegó para mostrar su encanto, parecía ser una corta visita, vino acompañada al ritmo de guitarras, bombo leguero, violín y de coplas. Al principio, la gente apreciaba suaves movimientos en los zarandeos y la fuerza en el zapateo que marcaban su compás. Con música alegre y también la colorida indumentaria, ella logró contagiar toda la fuerza que traía, luego fue invitada a quedarse y seguir impresionando en las alturas.

Es la chacarera, una danza folklórica proveniente del norte argentino y del sur boliviano. Hoy fraternidades, grupos de baile, peñas, grupos musicales se impregnaron del ritmo, de sus giros y contragiros para difundirla.

Fernando Cajías, actual viceministro de Cultura y organizador de la entrada folklórica universitaria, cuenta cómo esta danza fue ingresando al territorio andino. "La chacarera es en este momento una danza más popular. Está en proceso de expansión, ha venido tanto del norte argentino y del sur del país. En la entrada universitaria, sólo teníamos a la tonada tarijeña, luego fueron los estudiantes chaqueños los que comenzaron a enseñar la danza, esto hace tres años". Añade que en esa versión de la entrada participó sólo una fraternidad y obtuvo uno de los premios.

"Hoy contamos con más fraternidades, se convirtió en una fiesta, los bailarines invierten fuertes sumas de dinero al contratar trailers y amplificación para poner música con grupos folklóricos que tocan la música. Los estudiantes paceños también se sumaron y forman parte de este grupo".

Carlos Carvajal, folklorista argentino y creador de chacareras, se sorprende cuando Tendencias le informó sobre la incursión de la danza en la parte occidental del país "¿En Bolivia se baila Chacarera?, entonces tengo que ir para allá...". Afirma que la danza tiene un sentido hermoso, cuando se la canta y baila "es que este ritmo es contagioso, vi a gente que se enloquece y es porque está cargada de sentimientos, tiene pena, alegría. Para mí como santiagueño, es un halago enterarme que en Bolivia guste tanto la chacarera".

Freddy Valdez, administrador del centro cultural Taypi, cuenta que decidió poner en cartelera a cuerpos de baile de chacarera hace dos años. "El público recibió con entusiasmo esta propuesta, hemos decidido apoyarla porque contagia su ritmo y energía". Señala que la gente joven es la que más practica, y que ese entusiasmo ha servido para organizar talleres que tuvieron una respuesta masiva. A esto se suma el gusto de la gente que asiste al centro a ver de un espectáculo diferente. "Esta danza es muy dinámica, tanto en movimientos como en la música. Además, está junto a otras de la misma región como el gato, el escondido, el triunfo, lo que deriva en un excelente show. El público participa, no duda en probar la magia de esta danza, se anima, aunque no domine los pasos, baila una chacarera".

Weimar Baldivieso, integrante del grupo Sin Fronteras, apoya a la difusión de la danza "en el grupo tratamos de apoyar a la música y esta danza, aunque puedo decir que hay un descuido y falta de información de los instructores que enseñan. En la última entrada folklórica se notó la confusión en la vestimenta y la música utilizada".

Wilma Reque Terán, directora del cuerpo de baile El Talero de Fray Quebracho, coincide con la anterior posición "La danza es practicada en toda la región del Chaco, y en los últimos tres años es popular en La Paz. Antes de poner en práctica la danza es necesario identificar las fronteras. En Argentina, las cosas cambian, tienen otra indumentaria y otro estilo, tanto musical como escénico".

Liz Iriarte, bailarina, cuenta cómo la danza se apoderó de sus sentimientos "La vi en un espectáculo, y me impresionó. Pronto busqué una escuela donde aprender. Me llamó la atención por la delicadeza de sus movimientos, son sensuales, no es cuestión de aprender los pasos y coreografía, al bailar tengo la necesidad de transmitir los sentimientos que me provoca".

Traje argentino
Elegancia • Las mujeres pueden llevar vestido o traje de dos piezas con falda hasta la canilla, adornado con amplios volados. Usan zapatos de cuero o tacón mediano. Bata abotonada adelante con volado puesto como sobrefalda y otros en el borde de las mangas y alrededor del cuello. Peinado en una trenza.

Traje Arg. estilizado
Libre • No existen reglas para la ropa. Las mujeres eligen los colores, el largo y forma del vestido o traje de dos piezas y zapatos. El varón luce elegante con colores oscuros acompañado de un pañuelo y botas y sombrero. La vestimenta sirve para acompañar a la música folklórica que presenta una actualización en los sonidos de la chacarera.

El traje estilizado
Evolución • Se conservan los colores vivos combinados con los oscuros. Las flores pasan a ser sólo un detalle entre otros como la tela sin brillo, el diseño deja de lado las mangas para la comodidad de la bailarina, utilizan tacos. El varón combina en colores, utiliza también la rastra, cinturón el talero y/o lazo y botas. El sombrero chaqueño es lo principal.

El traje criollo
Detalles • Presenta flores en la tela. Son de colores cálidos, además de pañuelo en el cuello, volados, mandil y alpargatas, en ningún caso existen cintas de colores en el pelo, el peinado es una trenza. El varón usa poncho (temporada de surazos), guardacalzón, rastra, camisa, pañuelo y sombrero. Lo lucen poblaciones del Gran Chaco en Tarija.


Fuente: La Razon 
 

Elección de la Cholita Alteña 2011

El Alto 1 Ene (Atipiri).- El Gobierno Municipal de El Alto, organiza la elección de Mis “CHOLITA ALTEÑA 2011”, para que participe en todas las actividades Municipales junto al Alcalde de El Alto, Edgar Patana, según confirmó a la Radio Atipiri; Claudio Álvarez, Director de Cultura de El Alto.

Durante el 2010, fue la Cholita Verónica Peñasco, fue la Mis Cholita Alteña.
“Desde las trencitas, el sombrero como se pone, la vestimenta, el amarrado de Polleritas, ustedes saben no ve, o no…eso hay que ver”, declaró. El Certamen de Elección de la Mis “CHOLITA ALTEÑA 2011”, tiene por objetivo, promover la participación activa de la Mujer de Pollera Alteña, buscando el Desarrollo e Integración del País, para ello convocan a todas las Cholitas de El Alto comprendidas entre 17 a 22 años a participar e inscribirse a partir de la fecha, hasta el 28 de enero de 2011 en las oficinas de la Dirección de Cultura de El Alto, ubicada en la ex Alcaldía Quemada.

El Director de Cultura, dio cuenta que la Cholita elegida de El Alto, no será un adorno para las Actividades del Alcalde de El Alto, Edgar Patana, por el contrario desarrollaran actividades Sociales y participación activa en las Campañas de Salud y otros Sectores.

“Al margen de que van ha acompañar a los actos protocolares, tienen que hacer una actividad, o sea tienen que presentar un Proyecto o que tipo de trabajo social para que justamente trabaje en el tema del Gobierno Municipal, eso también es arduo en los conocimientos que tienen que tener y la propuesta que tiene que dar”

La elección de la Cholita Alteña 2011, se realizará el 4 de febrero en el Teatro Raúl Salmón de la Barra, a horas 7 de la noche.

La Autoridad Cultural, explicó la Mis Cholita Alteña 2011, acompañará al Alcalde de El Alto, a todos los Actos Protocolares de 6 de Marzo, 16 De Julio, 6 de Agosto y Actos Cívicos Zonales, para realzar a la Mujer de Pollera de El Alto.

La Convocatoria es Abierta para todas las Jovencitas Cholitas de El Alto, para que Representen a nombre de Institutos, Universidades, Centros Culturales, Organizaciones Sociales o de forma Individual; para ello debe de reunir los Siguientes requisitos.

1.- Edad Comprendida entre los 17 a 22 años.

2.- Disponer de tiempo Libre para Asistir a los Actos programados por el Municipio durante la Gestión 2011.

3.- Presentar Fotocopia de Cedula de Identidad y Certificado de Nacimiento.

4.- Las participantes deben de ser Cholitas Autenticas y no disfrazadas, con riesgo de ser descalificadas.

Los Jurados Calificadores, serán personas entendidas en la Materia que van ha realizar la elección de la Cholita, observando la Vestimenta, Simpatía y Conocimientos Generales y su determinación será inapelable.

Durante la Elección de la Cholita Alteña 2011, las Participantes ingresaran con un Traje de Danza Folklórica y traje formal de Cholita Andina. 

viernes, 4 de marzo de 2011

Esther Quispe, Cholita del Bicentenario de La Paz

Cholita ganadora.
Belleza. Las cholitas respondieron preguntas sobre la historia de La Paz, y saludaron en aymara o quechua y en castellano. Les gritaron “transformers” a las chicas de piel más blanca o cabello castaño.

LA GANADORA • Esther Noemí Quispe Ticona. (der.) CHOLITA LÍDER • La joven Esther Guaygua Vallejos.


Entre aplausos entusiastas del público, con intermedios musicales y bailes, fue elegida la Cholita del Bicentenario de La Paz. Esther Noemí Quispe Ticona, de 22 años, se impuso entre 17 jóvenes que desfilaron su elegancia y alegría por El Prado.

En segundo lugar quedó Esther Guaygua Vallejos, que ostenta el título de Cholita Líder del Bicentenario. Silvia Osco obtuvo el tercer puesto.
Las participantes debían ser 18, pero una de ellas no se presentó por haber sufrido un accidente, según se explicó.

Las cholitas respondieron preguntas sobre la historia de La Paz, y saludaron en aymara o quechua y en castellano. Algunas personas silbaron a las quechuaparlantes. Y otras gritaron “transformers” a las chicas de piel más blanca o cabello castaño.

Flora Godoy, la favorita para muchos, no sólo bailó sino que cantó y tocó el charango; pero el jurado la dejó de lado.

La Cholita Paceña es de la zona Max Paredes

El macrodistrito Max Paredes consiguió el primer y el segundo lugar en la elección de la Cholita Paceña.
La ganadora fue Esther Quispe Ticona (en el centro de la foto), quien recibió la corona Cholita Paceña del Bicentenario, además de 4.000 bolivianos.

Las "cholas" de Bolivia hacen su propia revolución indígena

Cholita indígena.
LA PAZ - Marcela Quispe cautiva miradas cuando agita sus polleras de pliegues multicolores y mueve la cabeza con gracia, para equilibrar su sombrero bombín al compás de una espectacular danza folclórica en la calle. Es la más joven de la comparsa y de su mantilla cuelga un prendedor de plata, mientras que en sus orejas se observan dos enormes pendientes de oro.
Orgullo indígena, lujo y color lucen las bailarinas "cholas".
Alentadas por la promoción de los valores autóctonos que hace el gobierno, ellas iniciaron su propio destape reivindicando su señorío aymara en las calles, en fiestas populares y en las pasarelas, donde lucen vistosos trajes que no escapan al glamour de la moda más refinada.
Hasta no hace mucho, no era bien visto por la conservadora sociedad paceña que una chola ingresara a un hotel de cinco estrellas, aún cuando todavía tienen ingreso restringido a locales exclusivos.
No obstante, hoy son funcionarias, empresarias y hacen sus desfiles de moda en hoteles, asegura la concejal, Rosario Aguilar.
Chola es la expresión común con la que se denomina a las mujeres campesinas de origen indígena, aunque con frecuencia son mestizas, y que se caracterizan por usar ropas que en buena medida imitan a las de las españolas de la época colonial: faldas (polleras) que parecen armadas con miriñaque o almidonadas, mantillas y sombreros de bombín.
Aguilar es la primera chola que llegó al Consejo Municipal de La Paz desde una organización barrial. Otra chola quechua es presidente de la Asamblea Constituyente. Hay varias senadoras, diputadas y alcaldesas. "Antes éramos discriminadas por usar polleras, hasta nuestros hijos sentían vergüenza; ahora no, (ellos) quieren vestir como nosotras", dice.
Esta revolución no se inició con el presidente indígena Evo Morales, sino en los años 90, cuando la política se abrió y los originarios comenzaron a escalar desde las alcaldías. Pero el ascenso del mandatario les dio un nuevo impulso.
"Las mujeres de pollera tenemos el coraje de representar a la chola, de mostrarnos, es una forma de sentir orgullo boliviano", dice Dady Chayra, de 22 años, mientras retoca su traje para participar en el concurso "Cholita paceña". El certamen escoge cada julio a la belleza indígena aymara, pero este año la ganadora fue despojada del título porque el jurado descubrió que utilizó trenzas postizas.
Los organizadores tuvieron que llamar a nueva elección donde las finalistas demostraron destreza en el baile folclórico y dominio del aymara. Nada de traje de baño. En sus pasarelas giran con gracia para mostrar el arco iris de sus polleras y sus enaguas de encajes.
Chayra vende pollos en un mercado, habitualmente usa vestido, pero reserva su traje de chola para las mejores ocasiones.
A las cholas mayores les desagrada que estas jóvenes no usen pollera como ellas, todo el tiempo y las llaman "transformers" en alusión a los automóviles transformados, pero Chayra, que estudia leyes en una universidad pública, asegura que "lo que cuenta es el orgullo de ponerse una pollera".
Las indígenas del campo no visten con la elegancia de las cholas de la ciudad. Aquellas costuran sus trajes rústicos con lana de oveja. Ellas utilizan telas finas según las pautas de la moda internacional, que hábiles comerciantes indígenas traen en fugaces viajes a Japón, Chile, Brasil y Estados Unidos.
No es barato para su economía. Un sombrero puede costar hasta 356 dólares; la pollera, manta y zapatos hasta 171 dólares, sin contar las pendientes de oro y el enorme prendedor que lucen en el pecho y el sombrero, dice Aguilar.
Su pasarela mayor es la fiesta católica de Jesús del Gran Poder que se celebra cada junio. Esta festividad popular folclórica inventada a principios del siglo XX por los mismos indígenas que intentan conquistar el mundo urbano, derrocha colorido y música en la calles de La Paz. Allí las cholas imponen tendencias en la moda, lucen sus mejores galas y poder económico.
El traje es una simbiosis que comenzó en la época colonial pero hoy tiene un innegable toque urbano-mestizo. El sombrero, la pollera, el zapato de estilo torero y la mantilla sevillana fueron traídos por los conquistadores españoles, pero los indígenas agregaron sus diseños y, sobre todo, el gusto de usar joyas de oro como lo hacían los incas en grandes ceremonias.
"Indudablemente estamos viviendo una euforia de la moda indígena", asegura Beatriz Canedo, la diseñadora de alta moda más renombrada de Bolivia. Ella confecciona los trajes del presidente Evo Morales en cortes exclusivos.
Canedo, que vistió a Hillary Clinton y Bárbara Bush, se hizo famosa con sus trajes de lana de alpaca con toques andinos y asegura que desde que viste a Morales las ventas han subido y tiene muchos pedidos del exterior.
Morales no usa corbata, sino un sacón oscuro de lana de alpaca con tejidos usados desde hace casi un siglo. "Esos mismos tejidos que los indígenas usaban en las grandes ceremonias", dice Canedo. También lleva un bordado en hilos dorados de hojas de cebada que en la cultura andina representa a la Pachamama (madre tierra). El mandatario sólo pidió que su traje respete su cultura aymara, la segunda etnia después de la quechua.
Pero el traje de las cholas lleva implícitos otros mensajes. "Marca una posición económica y es un mecanismo de ascenso social", en el competitivo mundo de la ciudad y ante los suyos, asegura el antropólogo Milton Eyzaguirre.
Las copas altas en los sombreros y un mayor número de pliegues en la pollera indica que la persona tiene mejores ingresos.
Para Eyzaguirre el que las jóvenes usen en ocasiones la pollera y en otras el vestido o el jean muestra la flexibilidad de las jóvenes para moverse en su propia cultura y en el mundo de la ciudad. Pero en algún momento tendrán que definirse y eso ocurre generalmente con el matrimonio.
Este año el turquesa y el celeste son los colores de moda, asegura Zulma (no da su apellido), una joven que vende trajes de chola en un popular barrio. La demanda ha subido entre las jóvenes, asegura. Ella promociona por internet sus trajes en Perú y Argentina donde también tienen alta demanda.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Muñecas y cholitas




Lindas cholitas en miniatura, ¡simplemente una belleza!