lunes, 26 de marzo de 2012

Cholitas Paceñas de goma

En el taller de arte Manos Creativas, dos artesanos realizaron el diseño de muñecos de goma eva que lucen trajes folklóricos de Bolivia. El modelo fue patentado en 2011.

Son livianas, artesanales y cargadas de identidad cultural. Inspirados en la pluralidad de las danzas típicas bolivianas, Gualberto Laura y Angélica Luna crearon una línea de muñecas a base de goma eva que resalta la singularidad de estos trajes tradicionales.

La chola paceña, el pepino, el tinku, la diablada, el waka waka, la kullawada, el pujllay y la moseñada fueron caracterizados con la técnica brasileña de las “fofuchas”, muñecas “dulces, tiernas y encantadoras”, hechas con goma eva y, por lo general, en tres dimensiones. El trabajo de estos artesanos es minucioso y prolijo.

Desde que este arte se difundió en Bolivia en 2008, en el taller Manos Creativas no descansaron hasta obtener un producto distintivo y original, que fue patentado por el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi) en 2011.

“Al principio veíamos que era una técnica común y queríamos hacer algo que sea típico de nuestro país. Fue así que fuimos probando y en 2010 hicimos las primeras muñecas”, cuenta Gualberto Laura, artista plástico y profesor de este taller desde 2004.

Los primeros modelos tenían toda la vestimenta con goma eva, pero al percibir que no era tan impactante para sus clientes, decidieron combinar este material con tela, encajes, bayetas, lentejuelas y perlas que repliquen el detalle de estos trajes.

Según el investigador del Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF), Milton Eyzaguirre, Bolivia tiene alrededor de 500 danzas típicas, entre autóctonas y folklóricas, aunque algunas de ellas desaparecieron con el tiempo.

Por el momento el taller tiene ocho tipos de atuendos concluidos, tanto para las figuras de varón como para mujer, y hay otros que todavía están en proceso de elaboración. La intención, explica Angélica Luna, es enfocarse posteriormente en bailes autóctonos y regionales, como el taquirari y la cueca cochabambina.

Dar vida a cada personaje le toma a la artesana entre dos y tres días, porque además de ese trabajo minucioso de cortar y pegar los moldes de goma eva, Luna se encarga de confeccionar cada pieza de la vestimenta que, en algunos casos, es desmontable.

Cada muñeca, además de la ropa, lleva trenzas de lana y calza zapatos de tela, abarcas o botas, según el estilo del baile.

“Siempre me gustó hacer cosas en miniatura, creo que por eso no podría hacer estos trajes en tamaños más grandes”, confiesa la artesana, quien tiene 15 años de experiencia en manualidades.

Todas las creaciones son personalizadas y hechas manualmente. Incluso el rostro que, al ser pintado por Gualberto Laura, demora dos horas por muñeco. “El delineado de la cara es manual. Se pinta con pintura para tela y pinceles de punta 0. No pensamos en hacer serigrafía, porque sería como estampar un sello y le quitaría la calidez. Cuando jugamos con el pincel, se caracteriza mejor al muñeco”, explica el artesano.

Al tratarse de un proceso artesanal, realizan seis parejas al mes, con la garantía de ser piezas únicas y de alta calidad.

Por ahora los trabajos se ofrecen en el taller, en la calle Sagárnaga, y también en ferias locales y departamentales. No se descarta exportar a mediano plazo. “Por ahora estamos exportando indirectamente, porque los clientes extranjeros son los que más nos compran y los llevan a sus países”, dice Luna.

Cuando la calidad de esta colección sea avalada por el Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (Ibnorca), tienen pensado incrementar la mano de obra para abastecer el mercado local e internacional. Entretanto, el proceso creativo no se detiene. Con ese talento innato en las manos, tanto Gualberto como Angélica persisten en innovar diseños que destaquen la cultura boliviana y sus coloridos matices.

Página Siete

No hay comentarios:

Publicar un comentario