martes, 22 de mayo de 2012

Gran Poder 2012: Bailar como Cholita cuesta Bs. 12.000

Las telas para las polleras son importadas de China.

Un sombrero Borsalino original llega a costar entre 500 y 5.000 bolivianos.

Las cholitas, ataviadas con llamativas polleras, mantas, enaguas, sombreros Borsalino y joyas, son la imagen más emblemática de la fiesta del Señor del Gran Poder. Ellas invierten miles de dólares en sus alhajas para lucir en la fiesta mayor de los Andes.

Reyna Condori, propietaria de la tienda “Ruffi”, ubicada en la calle Los Andes, relata que las mujeres de pollera son más vanidosas al momento de participar en la festividad. Erogan, al menos, 12.000 bolivianos en su ajuar completo, que está compuesto por dos juegos de polleras y mantas, cada uno cotizado en 1.300 bolivianos, que estrenan en la entrada y en la diana del día siguiente. “Los prestes de las fraternidades les entregan las telas a sus danzarines dos semanas antes para evitar que otros grupos copien el diseño del material”.

En su afán de lucir mejor, las cholitas encargan telas desde China. “Compran seis metros de tela, que cuesta 360 bolivianos, además de la confección de la pollera, que es de otros 300”, detalla Reyna Condori.

“Bailar en el gran poder cuesta”. Adela Gutiérrez, del taller “Aurorita”, señala que la novedad en cuanto a las polleras para este año es que “tienen flores diseñadas con cintas, como una especie de relieve, en polleras y mantas. Todo lo antiguo está de moda”.

Por su lado, Julián Ramos, propietario de la sombrerería “Ramos”, indica que los precios de los sombreros Borsalino fluctúan entre 500, 3.000 y 5.000 bolivianos. “Los hay para todos los gustos, de copas altas y bajas, pero estas últimas son las que están de moda para esta entrada”.

470 bolivianos cuesta un juego de las enaguas que requieren las cholitas para bailar en la fiesta mayor.

Ser Rey Moreno en el Gran Poder, por unos cuantos días, no es poca cosa. Los varones gastan alrededor de 400 bolivianos para ponerse la máscara y el traje. el terno vale 900 Bolivianos, sin contar la camisa, la corbata y los zapatos.

La Prensa

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