viernes, 4 de mayo de 2012

Historia de la Cholita Paceña

La ciudad andina de Chuquiyapu marka conocida como Nuestra Señora de La Paz, es un espacio de múltiples rostros y miradas profundas que se entrecruzan y se reconocen en el espacio público. La diversidad, la etnicidad y los mestizajes no fueron comprendidos en una sociedad colonial que privilegiaba a la casta encomendera y menospreciaba a los indígenas, en tanto que los cholos que eran tratados como plebeyos en una jerarquía de distinción y discriminación constantes.

Así, desde el siglo XVII se configuraron en la ciudad de La Paz, las castas de españoles, criollos, mestizos, indios y negros. En estos grupos se generó una gama de subsectores sociales, tal vez inicialmente como subcultura, es el caso del cholo y la chola como unidad familiar, que inicialmente era el resultado de aquellos “indígenas prósperos” que a través del uso de la indumentaria, se “mestizaban” para diferenciarse del resto de su clase.

Este proceso de transformación social que se desarrolló históricamente durante la Colonia econfiguró el estamento cholo, determinante para sobrevivir en un espacio social donde se discriminaban a los pueblos originarios, sobre todo a la mujer indígena que pasó a ser servidumbre de los españoles. Entonces, distanciarse de esa condición social fue una estrategia femenina y masculina de comerciantes indígenas y autoridades comunales.

Los hombres vistiendo con traje similar al español y la mujer a semejanza del traje de la “chula” española, que ha sido reinventado constantemente en esta búsqueda de distinguirse de los indígenas y sentirse más cerca del estamento dominante. A la fecha, el cholaje paceño, como una cultura en ascenso, a pesar de la discriminación, se ha sobrepuesto en una expansión que ha capitalizado
un poder simbólico, económico y social que ha trascendido en la dinámica empresarial, artesanal, de comercio, profesional y política en una lucha por su reconocimiento y vitalidad.

Estética chola

Sombrero

Los primeros sombreros de fines del siglo XIX fueron rústicos, hechos de lana de oveja, predominantemente blancos y de copa alta, rematados con un rozón mediano. A partir de la década de 1920 llegó una partida de sombreros tipo bombín de la marca italiana Borsalino, equivocadamente de color café y no negro como era la moda para caballeros. Para no perder el valor de su mercadería, el comerciante la presentó como producto novedoso y las vendió como última moda en sombrero a las cholas paceñas.

De esta manera accidental, el modelo Borsalino fue adoptado con un impacto que marcó historia en la distinción de la chola paceña hasta el presente, aunque la fábrica italiana y no existe, los sombreros tipo borsalino siguen vigentes.

Las trenzas

Un aspecto indispensable en la chola paceña es cabello que debe disponerse en un peinado que consiste en dos trenzas de tres mechones cada una, que parten de la nuca y concluyen en la espalda. Las trenzas se sujetan con el tejido de la t’ullma a la altura de la cintura. En las mujeres indígenas, como en las mestizas, las trenzas son parte de su identida y bien apreciada por su color negro, vigoroso y largo que le da distinción y presencia femenina.

Manta

La manta de chola es una derivación originaria del mantón de Manila que llegó de España y utilizada por las mujeres españolas y criollas en la época colonial. Esta prenda fue apropiada por las mujeres mestizas y adecuada a su condición social, incorporando nuevas texturas, colores y estilos. Los modelos originales que llegaban desde España a la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, eran confeccionadas con seda, gasa y lino, adornadas con motivos florales, especialmente de rosas. En el siglo XVIII, los artesanos del Alto Perú lanzaron la famosa manta de vicuña, tejida y bordada a mano para de la chola de elite, como ocurriera más tarde con el sombrero Borsalino.

La blusa

Esta prenda que se lleva bajo la manta, es imprescindible en el vestuario de la chola.

Es sencilla, bordada, calada, de diversos colores y texturas. La cholita busca combinar o contrastar su color con el tipo de manta y pollera.

Pollera

Es una prenda traída por las mujeres españolas (siglo XVIII). Originalmente era una falda plisada (vestido de cintura larga) y fue transformada por la mujer mestiza para darle prestancia, con abundancia de pliegues y forro, dando voluptuosidad a la prenda en el girar del cuerpo.

La pollera ha sido siempre parte fundamental del traje de gala. Actualmente, su confección se manifiesta en todo su esplendor en el baile de la Morenada, combinada con la manta en su variedad de colores y modelos que destacan la figura de la chola.
Las hay de diversos modelos, desde las que cubren casi la integridad de las piernas hasta los que llegan a la pantorrilla.

Las polleras son confeccionadas por unidades familiares artesanales en talleres especializados. Su diseño va de acuerdo al gusto personal y la moda.

Habitualmente, las cholas jóvenes prefieren los colores vivos, mientras que las mayores se inclinan por los tonos sobrios, aunque en la actualidad el traje de gala generalmente incluye brillos y tornasoles.

La prenda interior que confiere volumen y volumen a la pollera es la enagua o centro, conocida también como manqhancha, que es plisada como la pollera, hecha de tela de algodón o poliéster.

El uso de las enaguas, que pueden ser más de tres, es imprescindible en la presentación de la chola, que la hace muy glamorosa cuando se presenta en la fiesta.

Calzados

Un detalle importante en el traje de la chola son los calzados o zapatillas. En los siglos XIX y primeros años del siglo XX se usaban las botas de media caña, muy ajustadas a la pantorrilla.

Actualmente, los calzados se asemejan a las zapatillas de torero, de planta plana y con diseños variados o los denominados “cenicienta” que es un calzado de lujo transparente. Se fabrican de diversos materiales y colores, al mismo tiempo que en sus contornos se hallan decorados artísticamente; van de acuerdo a la pollera y la manta. En su confección se emplean el cuero, cuerina, plástico transparente, tela de aguayo u otros materiales.

Joyas

La chola paceña siempre se ha caracterizado por llevar joyas denominadas “faluchos” o aretes, collares, anillos, ramilletes, arañas para los dedos sujetadas desde la muñeca, manilla y el infaltable topo con el que se sujeta la manta.

Actualmente, la chola ha incrementado el uso de las joyas como ornamento del traje de gala, con el propósito de expresar su distinción y capacidad económica.

El uso de la joya denominada topo -un vistoso sujetador vertical- elaborado en forma de modelos naturales como peces, flores y hojas o cetros de reina, es parte necesaria en la manta de una chola bien vestida. Esta joya es un elemento recuperado de la Llijlla prehispánica.

Hasta mediados del siglo XX eran de oro, en la actualidad pueden ser hechas con aleaciones, plata, o de fantasía, salvo algunas que usan en la fiesta cuyo precio llega a sobrepasar los 15000 bolivianos, un costoso adorno muy apreciado por la chola paceña.

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