martes, 22 de mayo de 2012

Mantas de Alpaca y Vicuña se venden en todo el mundo

El año pasado las exportaciones de este sector lograron ganancias cercanas a los 15 millones de dólares.

Durante los años 70, la industria textil fue el segundo sector económico en importancia después de la industria alimenticia en el país. Pero lejos de limitarse a la nostalgia de épocas mejores, la industria textil en la actualidad se abre paso en mercados tan distintos como el europeo y el norteamericano.

De acuerdo con datos de la Cámara de Exportadores de La Paz (Camex), el año 2011 se exportaron 674.70 toneladas métricas de productos, lo que generó un ingreso de 8.26 millones de dólares a la economía boliviana. Uno de los sectores que engloba esta industria, es el rubro de productos de alpaca y llama.

Las exportaciones de productos de alpaca y llama significan para el ingreso nacional un 0,13% del total, pero este reducido valor numérico significa la creación de más de 22 mil empleos directos para mujeres de El Alto en situación de pobreza.

Actualmente, la Camex desarrolla un programa de productos camélidos para apertura de mercados. Inicialmente la meta era el mercado europeo, pero en los últimos años se amplió a los Estados Unidos. Se comenzó esta iniciativa con 3 empresas y hoy en día se habla de 30 empresas que buscan mejorar sus productos y las posibilidades de exportación.

De acuerdo a la encargada de esta iniciativa en la Camex, Ana Palacios, se formó un comité de trabajo específico para los Textiles de Alpaca y Llama, denominado “Conatal Boge”, del que forman parte hilanderías, empresas transformadoras y tejedoras. Pero este año se busca incluir a otros actores como instituciones de Gobierno y entidades privadas que apoyen este sector.

El primer destino de esta producción es Estados Unidos, pero en término de bloques económicos el mercado más importante es el de la Unión Europea. Y es que estos productos están pensados para climas fríos e inviernos crudos, por lo que la temporada Otoño-Invierno supone una importante oportunidad de venta. Por el contrario, el mercado latinoamericano (Brasil, Argentina, Venezuela) prefiere prendas elaboradas en algodón, señala Palacios.

El año pasado las exportaciones de camélidos lograron ganancias cercanas a los 15 millones de dólares.

“Nosotros hemos medido todo el sector desde los criadores hasta las empresas que ya transforman y hablamos de 22 mil empleos directos. La mano de obra de textiles está en El Alto y el 90% de esta mano de obra es de mujeres en condición de pobreza”, recalcó.

VALOR AGREGADO

Este es un sector muy importante en la generación de empleos porque todo el proceso es manual. Palacios afirma que existen dos o tres empresas que utilizan máquinas industriales, pero en general toda la producción es a mano, ese es nuestro valor agregado, porque las máquinas no posibilitan el trabajo de “embellecimiento” que es posible gracias a la pericia de las tejedoras bolivianas.

Desde 2008 al 2011 podemos decir que el 90% de las empresas son exportadoras directas y 10% empresas exportadoras indirectas o subcontratadas. Las mismas se dedican principalmente a la exportación de chompas, chalinas y otros productos que tienen como valor agregado, el trabajo a mano.

Pese a que es usual afirmar que Bolivia sólo exporta materia prima, desde el sector textil la venta de tops e hilados llegan a un millón de prendas anuales para el mercado norteamericano. Cabe explicar que se define como “tops”, a la lana que ya ha sido procesada, pero que aún no es hilo, su consistencia es muy similar al algodón porque todavía no es el hilo listo para tejer. Los precios de tops e hilados son definidos según el color. Ya que el color blanco requiere más tratamiento, éste es el color más caro.

En Bolivia existen 160 empresas exportadoras. El 90% de estas empresas están ubicadas entre La Paz y El Alto, 3% en Cochabamba, 3% en Oruro, 3% en Chuquisaca, de las cuales dos se dedican exclusivamente a la exportación de sombreros y existe un 1% en Tarija.

CERTIFICACIÓN ORGÁNICA

Las certificaciones necesarias para este rubro son las de comercio justo y la certificación orgánica. La palabra “orgánica” es común para el sector de alimentos, sin embargo, aún es nueva para el tema de textiles. Esta certificación implica que la lana que se desea exportar fue producida desde la cría del animal de manera natural y bajo criterios orgánicos.

El Diario

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