martes, 11 de septiembre de 2012

Chola Paceña es ícono costumbrista de La Paz

La palabra “chola” procede de la palabra española “chula” típicamente madrileña, con la cual se designaba a la mujer del pueblo allá en Madrid.

El término fue heredado de la colonia y así se bautizó a la mujer fruto de la unión de españoles americanos e indios.

Para el historiador Antonio Paredes Candia, “La chola paceña, voluntariosa, generalmente incisiva en su parla cotidiana, y melosa cuando tiene interés de obtener algo, es el alma de su hogar y en quien radica la economía de su familia”.

Su historia se enraíza en los albores de la República, fue chola y de la más rancia estirpe la jubonera Simona Manzaneda que luchó en la guerra de la Independencia altoperuana, y sufrió vejámenes, humillaciones y hoy se la recuerda como a una heroína. El alma bravía de la chola aflora en las revoluciones y cuando no participa de personaje luchador, oficia de enfermera o ayudando a resguardar cadáveres, o dando con su presencia ánimo a los combatientes. Así demostró en las dos últimas revoluciones sangrientas: en el 21 de julio de 1946 y en el 9 de abril de 1952. Se portó como una auténtica heroína, era la mujer múltiple: enfermera, aguatera y muchas veces, con el fusil en la mano, defensora de una barricada.

Hasta poco tiempo atrás era la mestiza más fisonomizada de nuestra sociedad. Antiguamente formaba una categoría social definida y auténtica, que hoy, merced a la evolución de nuestra sociedad no siempre es la hija de la nativa y el blanco, sino la mujer avecindada en las capitales, que se ha visto forzada a cambiar de traje para su mejor desenvolvimiento.

Desde el punto sociológico de la responsable de Investigación en folklore y Artes Populares de la Oficialía Mayor de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, Vida Tedesqui, conceptualizó a la chola como “un personaje emblemátic y que las estrategias de diferenciación de este sector, con el mundo indígena y el mundo español, se expresan principalmente a partir de la vestimenta, la misma que marca su identidad”.

“Históricamente la vestimenta de la chola paceña sufrió varias modificaciones, éstas atravesaron diferentes momentos, guiados principalmente por relaciones de diferenciación”, dijo.

LA VESTIMENTA COMO

SÍMBOLO DE IDENTIDAD

“En el siglo XVII Y XVIII la vestimenta de la chola paceña fue marcada por las estructuras sociales y los procesos de movilidad social, por ejemplo, a través de ésta los mestizos se inició un proceso de diferenciación con el mundo indígena y acercamiento al mundo español, que finalmente se estableció en el alejamiento del mundo indígena pero también del mundo español”, explicó Tedesqui.

Dijo que por esta razón, con el devenir del tiempo, la vestimenta de la chola paceña atraviesa diferentes modificaciones, si bien las mujeres indígenas en el siglo XVIII vestían acsus, lliqllas y ñañacas, ya en los siglos XVIII y XIX se nota los cambios o reconfiguraciones en la moda.

Las siguientes son las distintas prendas que hacen e identifican a una chola:

El Sombrero

Es un elemento fundamental del atuendo de la chola, éste puede ser identificado como un adorno que corona la altivez y al mismo tiempo el sombrero constituye en determinados momentos un elemento de diferenciación entre las mujeres de pollera que son portadoras del mismo.

Pollera

Es un diseño de tela que puede estar hecho de terciopelo, chifón, raso, pana, gos, gabardina, paño, bayeta (usada antiguamente) o el uso de tela sintética.

Las partes de la pollera empiezan en la ‘hilera’, la cual se amarra a la cintura; debajo está la presilla o parte fruncida que da forma a la cadera; en la parte media las algunas almuerzas o bastas que eran en número de dos o tres y de uno o dos centímetros.

Las enaguas

o centros

“Esta prenda cuenta entre sus detalles con encajes, alforzas pequeñas, festón o puntilla y una cintura elástica o una hilera, y entre sus colores de uso se puede identificar a aquellos tonos claros que están entre blancos, amarillos, celestes”.

Las enaguas le dan realce a la pollera ya que el volumen se da con el uso de las 4 o 5 enaguas, es así que la pollera consigue distinguirse y destacarse tomando siempre una forma de campana ancha.

El Diario

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