martes, 1 de noviembre de 2016

Eliana Paco devela su vida

Eliana Paco Paredes (34) creció entre polleras. Todas las mujeres mayores de su familia lucen con orgullo la vestimenta de la típica chola paceña. Su mamá, Cecilia Paredes, nunca quiso que las usara porque hasta hace poco las mujeres que se vestían así eran objeto de burlas y de discriminación, aunque ella se siente muy cómoda con este tipo de atuendo.

Su gusto por las polleras la llevó, hace 11 años, a dejar su trabajo como secretaria ejecutiva en la Sociedad de Abogados, y a dedicarse por completo al diseño y confección de ropa elegante para la típica mujer paceña.

“Mi mamá es chola, al igual que mis abuelas, tías, suegra y cuñadas. Todas ellas visten de pollera y yo también me siento muy cómoda con esta vestimenta. Me encanta. Ya está decidido, en unos meses más terminaré siendo chola. Siempre quise usar polleras, pero mi madre no me lo permitía porque la gente nos trataba mal. Ahora esto ha cambiado y hay un poco más de respeto y menos discriminación, aunque no ha desaparecido del todo”, afirma.

Su pasión por la costura y el diseño del vestuario de las cholas lo heredó de su madre que con su trabajo de confeccionista ayudó a su esposo, Alejandro Paco, con la crianza de sus seis hijos: Marleni (38), Eliana (34) Esmeralda (+), Juan (26), Mariana (25) y Álvaro (22).

De todos, Eliana fue la única que se dedicó a este rubro. Desde niña ayudaba a su madre porque le llamaba la atención la costura, pero su madre siempre la impulsaba a estudiar una carrera universitaria para buscar un mejor futuro.

Paralelamente y mientras cursaba el bachillerato y seguía con la costura, se formó como secretaria ejecutiva. Luego de graduarse ingresó a la universidad a Derecho, pero como su pasión por el diseño era más fuerte, luego de tres años decidió congelar sus materias y abocarse por completo a lo que siempre le gustó y con el que se ha hecho conocer no solo en Bolivia, sino también en Perú, Chile, Argentina, Canadá, España y Francia.

Ahora ese apasionamiento, al que denomina Warmi (mujer en aimara), es el que le permite alzar vuelo para participar, en septiembre próximo, en el Fashion Week de Nueva York, donde presentará sus magníficas creaciones, aquellas que llamaron la atención y dejaron maravillada a la reconocida diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada, en el Fashion Week que se realizó en Cochabamba, en abril pasado.

La invitación para la semana de la moda en Nueva York, no solo es una gran oportunidad de mostrar sus creaciones en la gran manzana, sino que se ha convertido en un desafío enorme porque Eliana debe hacer una fuerte inversión, puesto que tiene que llevar por lo menos a dos personas para que la colaboren durante su presentación, tomando en cuenta que no es solo poner una prenda. Para que las polleras se luzcan en su máximo esplendor, las modelos deben colocarse entre cinco y siete centros debajo.

“Estoy buscando apoyo y auspicio porque es fuerte la inversión que debo realizar. Hay que pagar pasajes, transporte y estadía para mí y para el equipo que irá a colaborarme, ya que sola no puedo con la colección que voy a presentar”, comenta.

Su excelente trabajo llegó a manos de la reina Sofía. Ella diseñó y confeccionó una manta que llevaba un bordado con hojas de coca y se la entregó como recuerdo del país cuando su majestad visitó Bolivia, en el año 2012. Además, asegura Eliana, muchas mujeres de embajadores y esposas de diplomáticos han lucido su vestimenta de chola en los desfiles que organiza la Alcaldía para el aniversario de La Paz.

La empresaria

La tienda Esmeralda, situada en el populoso barrio paceño El Tejar, sobre la avenida Kollasuyo # 1.479, está llena de escaparates que acogen a coloridas polleras, blusas y mantas confeccionadas en telas de seda, combinadas con hermosos bordados artesanales y llenas de brillos y de piedras, además de sombreros, zapatillas y hasta joyas.

Simona Quispe (23), una joven cholita, atiende a la clientela con mucha amabilidad y una tímida sonrisa. Es la mano derecha de Eliana desde hace nueve años. Además de atender su negocio, vive en su casa y ayuda también en los quehaceres. “No sé qué sería de mi vida sin la colaboración de Simona. No es una empleada, sino es una hija más para mí y la hermana mayor para mis hijos, Jorge Alonso (15) y Alisson Daniela (13)”, dice la joven diseñadora.

Eli, como la llaman de cariño, es una mujer muy trabajadora y activa y se entrega alma, vida y corazón a todo lo que planifica. Hasta hace dos años tenía cuatro tiendas, pero por motivos de salud (sufre de problemas en la columna) tuvo que cerrarlas y quedarse solo con la que se inició en el negocio, en el barrio El Tejar.

Siempre exigente

Ahora divide su tiempo entre la tienda, a la que por lo menos visita tres veces a la semana para ver que todo funcione como lo ha dispuesto y para atender a clientes especiales, y el taller artesanal, situado en Viacha, donde familias enteras trabajan en la confección y bordados manuales de las polleras y las mantas.

Su prima y principal colaboradora, Ana Paredes, con la que trabaja hace ocho años dice que Eliana no es una jefa, porque les da a todos un trato igualitario. “Todos somos parte de su familia. Es un ser excepcional con el que se puede contar en todo momento. Hay épocas en que el trabajo es estresante, pero nos colaboramos todas y salimos adelante”, señala.

Dos días a la semana, Eliana se olvida de su problema de columna y durante dos horas recorre la carretera hacia la localidad de Viacha para supervisar el trabajo de los artesanos a fin de que todo quede impecable y sea de calidad, ya que con eso es muy exigente.

“Me gusta que se haga todo como digo y a la hora que digo, porque desde niña aprendí que no podemos fallarle a la gente. Mi madre me enseñó que la puntualidad es importante y da confianza a los clientes. Conmigo no se cumple eso de que las costureras son fallutas y nunca cumplen”, remarca.

En el taller trabajan cinco familias de artesanos que han formado pequeñas empresas con las que se sustentan. Si bien era más cómodo para Eliana que los artesanos vayan hasta la ciudad de La Paz, donde antes tenía el taller, eso aumentaba notablemente el costo. “Sale más barato que vaya una persona a Viacha a que viajen cinco a La Paz, por eso me sacrifico”, expresa.

Además de ser una exitosa emprendedora del diseño y de la confección, Eliana ha creado una revista que se llama Warmi, en la que presenta no solo sus mejores creaciones y las nuevas tendencias de la ropa típica de las mujeres paceñas sino que también muestra las actividades y los desfiles que se organizan de las mujeres vestidas de cholas.

El trabajo no lo es todo en su vida. Eliana se da tiempo para compartir en familia y bailar en la Sociedad Cultural de Morenos Novenantes a Colquepata. Hace nueve años que pertenece a esa fraternidad con la que ha participado en varias entradas folclóricas de los diferentes departamentos y, alguna vez, en la Fiesta del Gran Poder.

La belleza viene de adentro

Siempre luce impecable. Su maquillaje es muy natural, solo con el toque de unas pestañas postizas que le ponen el marco a sus negros ojos de forma almendrada. Las uñas las lleva siempre bien pintadas y el pelo agarrado o peinado generalmente con simbas.

Las joyas son su debilidad. A veces lleva las de oro, y otras, las de plata, dependiendo de la ocasión y de su atuendo. Para el día a día viste con ropa casual, pero cuando tiene entrevistas o alguna presentación especial y desfiles de moda, siempre está con pollera, manta, sombrero y zapatillas, además de aros grandes, collares largos y varios anillos de oro.

“La mujer en todo momento debe lucir bien, desde que se levanta hasta que se acuesta. Nosotros no solo vestimos a nuestras clientas para que estén bonitas, sino que las asesoramos sobre la actitud que deben tener. Si se sienten bonitas, así las van a ver y las van a tratar. Uno transmite lo que siente, porque la belleza viene desde adentro”, resalta Eliana.

Por su problema de columna debe cuidar su peso, aunque reconoce que le falta un poco para estar como quisiera. Afirma que le cuesta hacer dieta porque le gusta darse gusto en las comidas, en especial cuando tiene en su mesa un buen plato de chuleta de res con ensalada y papas fritas.

Rara vez salen a comer porque disfruta más de la comida hecha en casa. Es muy buena cocinera y, según su esposo e hijos, hace maravillas en la cocina. Para mejorar su arte culinario se da tiempo para estudiar gastronomía. Si no se hubiese dedicado al diseño y confección de ropa, sería una gran chef y tendría su restaurante. Es su otra gran pasión.

El Deber

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