jueves, 22 de marzo de 2018

Cholitas chóferes al ataque

La mañana del martes de Carnaval, la ciudad de Vitoria, situada al norte de España, amaneció llena de nubes. La nevada de la noche anterior había cubierto la carretera por la que Edelfrida Grajeda, una mujer de pollera oriunda de Cochabamba, debía transitar al mando de su tráiler.

Ese día, después de muchos años, había vuelto a usar su ropa tradicional, tan característica de su tierra. Pero ni el frío ni las demoras le quitaron el entusiasmo y tomó la carretera para recorrer alguno de los 28 países que conforman la Unión Europea.

Edelfrida nació en la provincia cochabambina de Capinota, en 1970. Al cumplir 29 años partió a España en busca de un mejor futuro para ella y su familia.

Primero se marchó su esposo. “No había trabajo (en Bolivia). Ya trabajaba con transporte pesado, pero la situación no era buena”, comentó a Página Siete Félix Vásquez, esposo de Edelfrida, quien la motivó a incursionar en el oficio de transportista.

“Yo llegué a España tres meses después que mi esposo, a principios de 2000”, explicó desde España la conductora de tráiler.

Edelfrida dejó a sus tres hijos al cuidado de su madre, en Capinota, por un año. Como muchos migrantes, descubrió que la vida estando lejos no era sencilla.

Al cabo de un año, la pareja se llevó a sus hijos y fue entonces que Félix pasó los cursos y rindió el examen de conducción para dejar el campo y convertirse en chofer de camionetas y, tiempo después, volver a manejar un camión de transporte pesado.

Para su esposa seguir ese camino resultó más complicado, ya que jamás se había imaginado conducir siquiera un auto.

“Al principio tenía miedo de no aprobar (los cursos de conducción), porque había dejado la escuela en sexto de primaria”, explicó Edelfrida, quien ahora conduce un tráiler amarillo, de cuatro metros de altura, bautizado con el nombre de “Diego”.

“Primero le animé a sacar el permiso de turismo (una categoría que permite conducir autos pequeños). Así empezó a conducir camiones en el campo”, apuntó don Félix Vásquez.

El chofer no olvida la responsabilidad con la que su esposa manejaba, fue por eso que la animó a tomar los cursos de conducción para camiones.

Unos meses después, Edelfrida aprobó el examen que exigen las compañías de transporte internacional para llevar mercancías por la Unión Europea. Fue así como, desde 2011, marido y mujer comenzaron a compartir las carreteras de Europa.

En cada viaje, ambos se acomodan en el tráiler para llevar a destino los automóviles que les encarga la Compañía de Transportes Cariño. Su travesía comienza en Priego de Córdoba, un municipio de la comunidad autónoma de Andalucía, con rumbo a diversos y distantes países del Viejo Mundo.

“En Bolivia era diferente, podías conducir todo el día y la noche hasta llegar a tu destino. Aquí sólo debes conducir ocho horas al día y, después, descansar. Es diferente, no se puede conducir más de lo permitido y se debe buscar los caminos más directos”, explicó la conductora, quien precisó que comparte el volante con Félix, encargado de relevarla cada cuatro horas.

Ella es la mayor de cuatro hermanos, la única mujer de su familia, después de su mamá. En España, uno de sus hermanos también se dedica al transporte internacional de mercadería.

Hace unos días, Edelfrida compartió en Facebook unas fotografías en las que se la ve en el interior del poderoso “Diego”, su incondicional camión.

Para la ocasión lució una coqueta pollera anaranjada con las enaguas en juego; una blusa de encajes con formas de flores y un par de zapatos que pidió desde Bolivia. Edelfrida sorprendió a los internautas que compartieron sus fotos en las redes sociales y la llenaron de elogios.

Página Siete

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