viernes, 9 de agosto de 2019

Destacan superación de la “Chola paceña”

La Paz, 11 ago.- El andar elegante con zapatos planos, su larga pollera, manta con variados diseños y bordados, trenzas largas, además del sombrero borsalino, ataviado de lujosas joyas, forman la identidad de la chola moderna, a esto se suma el trabajo esforzado, ya sea como la “caserita de la esquina”, por trabajos en la construcción o por su desempeño profesional.

Desde hace algunos años, la estética de la chola paceña es utilizada para hacer diseños modernos, destacándola como una mujer luchadora e independiente.

El sociólogo David Mendoza, en su libro La Chola: Símbolo de identidad paceña, asegura que hace más de 20 años se ha creado una nueva identidad denominada la “cultura chola”, debido a la producción estética, el hablar hasta su formación en diferentes institutos de estudios, como escuelas y universidades.

Mendoza destaca que después de la Revolución Nacional de 1952 se dio un salto económico y social de las cholas paceñas, el mismo que creció luego de que se diera el fenómeno de Conciencia de Patria (Condepa), partido político que proyectó a la señora Remedios Loza, quien pasó de ser una humilde artesana de mercados a la primera diputada chola de la historia boliviana.

En su criterio, Loza logró romper los obstáculos de discriminación, primero en los medios de comunicación y luego en el marco político, con todos los símbolos de su sector social.

Sin duda, la chola paceña pasó por una dura batalla y giros de la discriminación social y racial, logrando revertir tendencias, es así que llegaron a ocupar cargos importantes como la concejala Beatriz Álvarez del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, que por algunos días llegó a ser Alcaldesa, en ausencia de Luis Revilla.

Consultada sobre la posición de las mujeres de pollera, Álvarez recordó que Bolivia ha tenido en su historia heroínas de pollera, como Bartolina Sisa, quien junto a Túpac Katari lideró la revuelta indígena de 1781, o Simona Manzaneda, que fue parte de la Revolución del 16 de Julio de 1809 en La Paz.

Sin embargo, lamentó que por muchos años, las cholitas, como se llama cariñosamente a estas mujeres, fueron relegadas, desempeñándose como niñeras, empleadas domésticas, cocineras o comerciantes de mercado, oficios que eran considerados, como casi exclusivos para estas mujeres que migraron a la ciudad desde las áreas rurales.

“Las mujeres de pollera hemos dado pasos muy importantes y hemos roto esquemas, ahora ya no es como antes, a mí por ejemplo, me costó entrar a la universidad había mucha discriminación y racismo. No ha sido fácil para mí que vestía pollera y que venía de una cultura originaria, pero ahora las cosas están cambiando”, dijo.

En la coyuntura actual, donde las normas obligan a que todos los funcionarios públicos sepan hablar por lo menos un idioma nativo, Álvarez destaca que ello es sumamente importante para tener una sociedad inclusiva, ya que en muchos casos la gente no puede comunicarse porque no habla el idioma de la región.

Recordó que su ingreso al municipio, hace más de una década, fue en una plataforma de atención a los ciudadanos, cargo que a la fecha recuerda con mucho cariño, pues gracias al dominio del idioma aimara, logró ayudar a cientos de paceños que no eran atendidos en sus demandas, porque los funcionarios no entendían sus reclamos y en muchos casos eran mal interpretados.

Pese a todas las adversidades que tuvo que pasar por ser una mujer de pollera, Álvarez obtuvo el título de licenciatura en lingüística de la Universidad Mayor de San Andrés.

Es así que el manejo fluido que tiene de su idioma materno le permitió capacitar a sus colegas municipales, incluso al alcalde Luis Revilla, para que por lo menos entiendan algo, ya que considera que sólo la práctica los puede llevar a hablar y escribir el idioma a la perfección.

“Hay que hacer que el idioma le guste a uno, no hay que hacer que sea difícil. El castellano siempre estará ahí. Las personas han asumido el idioma, hay algunas palabras que se pronuncian sin saber”, apuntó.

La autoridad municipal destacó que la mujer de pollera se vaya empoderando de varios espacios. “Ahora vemos a muchas trabajando en todo lado y de todo, las vemos como ejecutivas, presentadoras de algún programa televisivo, diputadas, senadoras, conductoras de transporte público, entre otros campos, que antes era imposible si quiera imaginar”, dijo.

Por otro lado, lamentó que algunas mujeres usen las polleras solo por apariencia o por ocupar un cargo como actualmente se ve. Aseguró que eso es una apropiación de una identidad que desvían los esfuerzos destinados para las aspiraciones del sector.

“El vestir pollera solo para aparentar es una falta de respeto. Es lamentable como algunas mujeres utilizan la vestimenta como disfraz, no podemos folklorizar la vestimenta de la chola paceña”, enfatizó.

El Diario

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